Barcelona

El talante de Mourinho

La Razón
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Lunes, 29: Liga
Ya, ya hay Liga. Qué gozo, ya fútbol también en el mes de agosto; cada vez, en España, hay más huelgas y más fútbol. Ya, ya ha empezado no exactamente la mejor liga del mundo, sino la mejor liga del mundo de dos (Barcelona y Real Madrid) y entre dos (Real Madrid y Barça). A los franceses, en el siglo XVIII, se les ocurrió aquello de «igualdad, libertad y fraternidad», pero España, siempre diferente, ha inventado en el fútbol lo de «desigualdad, ley concursal y Astiazarán».
–¿Astiazarán?
Sí, ese señor que, como seguro que no ha leído a Platón («Espaldas anchas»: un atleta que pensaba como un dios griego y amaba el deporte olímpico con devoción divina), ignora que la huelga es la hoz de los países obtusos para el diálogo. Lo escribió Chesterton:«Sin diálogo es imposible la democracia». Algo así.

Martes, 30: Wenger
Arsene Wenger, en el Hollywood del fútbol, es un santo varón, que diría Tip de vivir, ¡oh Tip!, y un sabio. Florentino Pérez, años atrás, incluso se fijó en él: «Es francés, parece un ‘‘gentleman'', guapo, alto, moderno, voy a ver si lo traigo», dicen que pensó (eso dicen). Al equipo de este santo varón, o sea, el Arsenal, el Manchester United le ha metido un sangrante cornalón de ocho goles (8-2). Wenger sigue en la UVI, con grave depresión. Y es que Wenger debe aprender de FP que los jugadores galácticos (Cesc, por ejemplo) no se venden, y de Guardiola, tan budista él, que el talento de un equipo no es el talento de su entrenador, sino el talento de sus jugadores. Repito el lema de Guardiola: «El talento de un entrenador es el talento de sus jugadores».

Miércoles, 31: ricos
Un futbolista ya rico. ¿Juega en el Barça, juega en el Real Madrid? Si pongo aquí su nombre, me desloma. Apócrifo por lo tanto, pero no así lo que ha comentado entre amigos fiables (fiable también el amigo suyo y mío que me lo ha contado).
–Soy hombre de suerte. Mi ideal era jugar en el... (aquí el nombre del equipo donde triunfa), hacerme rico en él y retirarme rico para vivir ricamente y sin preocupaciones el resto de mi vida. Ideal logrado. Ciertamente soy un hombre de mucha, mucha suerte.

Jueves, 1: techo
La vida es una cosa de techos. Un techo donde poder cobijarse, lo primero. Y luego, el techo del «padrenuestro» de la economía: no gastar más de lo que se ingresa. Lo que ocurre es que ese «padrenuestro», en España, no lo reza nadie, ni los economistas ni los políticos; éstos, los que menos. Políticos y presidentes de clubes de fútbol, gente manirrota. Las testas adalides y vigilantes y cuidadoras de la Unión Europea le han metido una monstruosa amonestación de 8-2 (como la del M. United al Arsenal, vaya) a la España del todavía «bambi» de la Moncloa: «Hay que ponerle techo al déficit español, que qué es eso de vivir todo el año al sol del despilfarro, es imposible». A obedecer, pues. El fútbol español es el otro despilfarro al sol de la ley concursal. Ángel María Villar, «esto no puede seguir así», y Del Nido, «tenemos una Liga de mierda». Rebosan razón.

Viernes, 2: ponderación
Ponderan los adalides de la vieja Europa, Merkel y Sarkozy, que Rajoy y Rubalcaba amen antes a España que a sus partidos. Y pondera uno que los futbolistas del Barcelona y del Real Madrid, como han demostrado en el España-Chile, amen también más a la Selección que a sus equipos, y si no más, al menos igual. Casillas, qué gran caballero; Xavi, qué «seny». «Mou»: aprenda de ellos y lime su zafiedad. En Águilas, donde veraneo por la gracia de Dios y su fascinante microclima, y donde el madridismo es tan entrañable como su sol y su azul, no goza usted de «simpatía»; y es que, le guste o no, le importe a usted un pimiento de la huerta murciana o no, su patológica manera de ser («no soy hipócrita») desconcha más de lo que usted se pueda imaginar la impoluta e histórica imagen del Madrid. Usted cae mal por su talante (mire lo que le ha pasado a ZP con su talante: a España, mayormente), créame, y no sólo en Águilas. Se puede decir todo, pero sabiéndolo decir. No es, funestamente, su caso.