Valladolid saca a la calle las mejores tapas y pinchos de toda España

La suerte está echada. Sesenta y seis cocineros procedentes de las diecisiete regiones de la España autonómica compiten entre hoy y mañana en el VII Concurso nacional de Pinchos y Tapas «Ciudad de Valladolid».

Foto de familia de los participantes al concurso con el alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, la concejala de Cultura y Turismo, Mercedes Cantalapiedra, el director del certamen, Luis Cepeda, y el presidente de los hosteleros de Valladolid, José
Foto de familia de los participantes al concurso con el alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, la concejala de Cultura y Turismo, Mercedes Cantalapiedra, el director del certamen, Luis Cepeda, y el presidente de los hosteleros de Valladolid, José

Valladolid- Un certamen que, como los buenos vinos, agranda su prestigio con los años y consolida a la capital del Pisuerga como epicentro mundial de la pequeña alta cocina. No en vano, 46 bares y restaurantes de la ciudad ofrecerán los pinchos de cada chef en sus establecimientos para que el público pueda también ser partícipe de esta fiesta de la gastronomía. Además, la organización ha recibido 216 candidaturas debido a la gran expectación generada y ha tenido que aumentar en tres el número de participantes previsto en un principio en 63. Además, el Concurso estrena escenario, la Cúpula del Agua, situada en la Plaza del Milenio y adquirida por el ayuntamiento en la pasada ‘Expo' de Zaragoza, que se convertirá en sede permanente en futuras ediciones, y abandona para siempre las funcionales carpas portátiles. Cada cocinero tiene 25 minutos para preparar una muestra de su tapa y sorprender a un jurado de caché, que estará presidido por Pedro Subijana, del restaurante Akelarre de San Sebastián. Junto a él, estarán otros destacados chefs como el vallisoletano Jesús Ramiro, Pepe Rodríguez Rey, de restaurante El Bohío, también de Valladolid, y Premio Nacional de Gastronomía 2011; o de Jesús Santamaría, de Grupo Bokado y propietario junto a su hermano Mikel del restaurante Oñak de San Sebastián. El jurado se completa con otras nueve personalidades vinculadas al mundo de la gastronomía, entre ellas los periodistas Tony Baena, José Ribagorda y Sergio Sauca. El ganador se llevará un premio de 6.000 euros, mientras que el segundo y el tercer clasificado recibirán 3.000 y 1.500 euros, respectivamente.

Nivel espectacular
Entre los participantes, destaca la presencia del único chef extranjero, el chileno Claudio Vargas, propietario del restaurante Essencia de Palma de Mallorca. El cocinero lleva quince años ligado a la cocina y se define como un cocinero de sentimiento. Debuta en Valladolid, sin nervios y con ganas e ilusionado. Sabe que es complicado ganar por el «gran nivel» existente y tratará de vencer con su tapa «Luna llena en la tramontana». Otro de los participantes es el castellano y manchego Santos García, del restaurante familiar La Granja de Alcunezar, de Sigüenza, en Guadalajara. Un joven de 26 años, ambicioso y con grandes inquietudes. Viene de ganar el Concurso Internacional de Pinchos y Tapas Medievales en Portugal y ya el año pasado dejó un buen sabor de boca en Valladolid. Es su segunda presencia y aunque su turno le llega mañana, está ansioso por demostrar su valía. Su tapa: Un semifrío de rabo de toro sobre pan de nuez con mousse de queso y falso donut.

Favorito es el chef Daniel Méndez, del restaurante madrileño Loft 39, que ya el pasado año obtuviera el Premio Especial «Tierra de Sabor». Destaca el nivel existente y huye de favoritismos. «Solo quiero pasarlo bien y que a la gente le guste el pincho», asegura. Un periódico comestible relleno de filete tártaro con queso de cabra y mostaza es su elección. Del País Vasco participan numerosos cocineros. Una de ellas es Estíbaliz Herrero del Asador Sagartoki, de Vitoria, que presentará un caramelo sorpresa de la paz «con aromas, sabores y recuerdos de nuestro pueblo», explica. Se trata de un huevo frito con chistorra envuelto en una lámina de patata y vestido de fiesta con un pimiento del piquillo. Auténticas obras de arte para chuparse los dedos.