Ciclismo

Ciclismo

Nibali: «En el Giro tuve más presión»

Sicilia se le hizo pequeña muy pronto a Vincenzo Nibali (Messina, 1984). A los 16 años salió de casa camino de Pistoia, en la Toscana. Todavía no se imaginaba que algún día ganaría una gran vuelta. «Era un sueño», reconoce.

El ciclista española del Xacobeo, Ezequiel Mosquera (i), saluda al italiano del Liquigas-Doimo, Vincenzo Nibali (c), durante la última etapa de la Vuelta Ciclista
El ciclista española del Xacobeo, Ezequiel Mosquera (i), saluda al italiano del Liquigas-Doimo, Vincenzo Nibali (c), durante la última etapa de la Vuelta Ciclistalarazon

Sus padres poco tenían que decir para retenerle. La bicicleta era su juguete, su mejor compañera. Se pasaba la vida dando vueltas alrededor de la papelería de sus padres «como un loco». Su madre no estaba muy tranquila y le compró un casco. Después llegaron los innumerables ascensos al Etna amarrado a un coche con una cuerda. Subir al volcán era demasiado duro para un niño de sólo 10 años. Más tarde llegó el paso a profesionales, el séptimo puesto en el Tour, el tercero en el Giro y el domingo, por fin, la Vuelta. Su primera grande.

–¿Cuánta culpa tiene Kreuziger de su triunfo?
–Roman fue muy importante en la etapa de Coto Bello. Impuso un ritmo muy fuerte, pero era muy bueno porque era alto para mí y también para el resto. Evitaba que mis rivales saltaran y a mí, que no soy un corredor muy explosivo, me venía muy bien. Sin el trabajo de Kreuziger me hubieran atacado antes.

–¿Fue aquel su peor día?
–Sí. Perdí 37 segundos con Joaquín Rodríguez. Pero sabía que ese día podía perder el maillot rojo por una aceleración de Joaquín. Mi objetivo era no perder demasiado antes de la contrarreloj.

­–¿Pensó que perdía la Vuelta?
–Mi duda antes de la etapa era la última subida, pero cuando Kreuziger tomó el control ninguno tuvo el coraje de lanzar un gran ataque. Sólo Mosquera. Cuando él tiraba yo iba contando los kilómetros: menos ocho, menos siete, menos seis...

–¿Se sintió débil?
–Esa debilidad del final fue sólo consecuencia del desgaste. Siempre he estado bien de fuerzas. Con respecto a los demás días sólo me faltaba un diez por ciento de fuerza. No es que fuera a la deriva, fue sólo una ligera caída física después de una semana muy intensa.

–¿Cómo se controla cuando salta un rival y no se siente capaz de responder?
–Es muy difícil, pero al final siempre he decidido marchar a mi ritmo. A veces he tenido que dejar escapar a Mosquera. Lo pensaba, pero decía: déjalo ir. La victoria en una gran vuelta no se construye en un solo día.

–Usted siempre habló de Ezequiel como su gran rival.
–Sabía que marchaba mejor que Joaquín Rodríguez contrarreloj. Y es un gran escalador.

–¿Hubiera sido muy diferente la Vuelta con Igor Antón?
–Seguramente hubiera sido muy distinta. La carrera venía controlada de una manera diferente. La ventaja de 45 segundos hacía que me tuviera que preocupar especialmente de él. Aunque no sé cómo hubiera ido en la contrarreloj. Nunca he tenido un enfrentamiento directo con él en una «crono».

­–Dice que no había estudiado ninguna etapa.
–No, lo he estudiado sobre el libro de ruta detenidamente. Claro que conocíamos la carrera, pero no hemos estudiado ninguna etapa sobre el terreno.

–¿Le costó renunciar al Tour para correr la Vuelta?
–Es muy difícil encadenar dos grandes vueltas como el Giro y el Tour. Decir «no» al Tour era fácil y la Vuelta era una nueva experiencia.

–En el Giro fue tercero. ¿Ha tenido más presión aquí?
–No, en el Giro fue más dura. Para mí llegar al podio en la carrera italiana era un gran éxito. No es fácil ganar una gran vuelta. ¡Cuántos campeones se han tenido que conformar hasta ahora sólo con el podio, como Evans o Andy Schleck! En el Giro tenía la obligación de estar siempre allí, con los primeros.

–Habla de Andy Schleck. ¿Cómo vio que su equipo lo expulsara de la carrera?
–Creo que el hecho de cambiar de equipo y su buen rendimiento en el Tour le hicieron sentirse más libre, con menos tensión por la carrera.

­–¿Será un rival para Alberto Contador en la próxima edición del Tour?
–Alberto es el número 1, pero si sigo creciendo por qué no disputarle el triunfo.


Perfil: aquella bicicleta roja
Casi nada es casual. Y alguna señal debía esconder aquella primera bicicleta de Vincenzo Nibali. «Cuando tenía 7 u 8 años mi padre y yo cogimos un cuadro viejo y oxidado y lo montamos y lo pintamos de rojo», contaba a la revista «Ciclismo a fondo» el mes pasado. Aquel color, seguramente casual, es el mismo del primer maillot de ganador de una gran vuelta para Vincenzo.