Crece el número de suicidios y las depresiones en hombres por la crisis

Valencia- Uno de cada diez europeos sufre depresión, una de las enfermedades con mayor prevalencia en los países occidentales. Además, cada nueve minutos se produce un suicidio en Europa. Cifras que están experimentando un aumento debido a la actual coyuntura económica. De hecho, el suicidio escala posiciones en el triste «ranking» de las principales causas de muerte -el ascenso se explica también por la mejora de los tratamientos de otras dolencias como el cáncer-.

Ante este escenario, se imponen medidas de prevención y un sistema sanitario eficaz a la hora de asumir el reto que representa la salud mental. Según explicó ayer la catedrática de Psicopatología de la Universitat de València, Rosa Baños, «se debe hablar abiertamente del suicidio. El problema no es si se hacen públicos o no, sino cómo se cuenta. Los medios de comunicación deben dar información real y veraz sobre este asunto». Asimismo, desmintió que publicar estas noticias provoquen un efecto imitación. «Si una persona no se quiere suicidar, no lo hará por mucho que vea o le digan. El contagio se produciría en todo caso en el modo, no en la intención».

Muchas de los suicidas presentaban cuadros depresivos, pandemia del siglo XXI que no cuenta con el suficiente respaldo sanitario. «El sesenta por ciento de las personas depresivas no está recibiendo tratamiento porque no encuentra recursos a su alcance». Si es un caso leve o moderado, las consecuencias son menores. El problema llega cuando éstos van a más y necesitan tratamiento especializado, más aún teniendo en cuenta el incremento de personas que sufren depresión por problemas económicos derivados de la crisis, en especial, entre el colectivo masculino que lleva más de un año en el paro.

A todos ellos va dirigido el proyecto «Optimi», una herramienta informática capaz de predecir el nivel de estrés y el riesgo de caer en depresión. Para llegar a ello, el nuevo sistema, recoge, a través de sensores, parámetros fisiológicos como la tasa cardiaca, el nivel de actividad realizado, la calidad del sueño o la hormona que se segrega en situaciones de estrés, la voz o la asimetría en la actividad de los dos lóbulos cerebrales.

La idea es fruto la colaboración de la Universidad Politécnica de Valencia, la Jaume I de Castellón y la Universitat de València, bajo la coordinación de la empresa Everis y la participación de ocho socios internacionales.

 

Ahorro de costes sanitarios
Hoy, un tercio del gasto sanitario se destina a enfermedades mentales, pero en veinte años será mucho más, pues la depresión será el principal motivo de discapacidad. Sistemas como «Optimi» pueden llegar a reducir este coste hasta 50 veces, según sus creadores, que ya estudian venderlo al sistema público de salud, aseguradoras o mutuas.