Kirchner despeja el camino para volver a ser presidenta

Los argentinos acudieron ayer a las urnas para votar en unas elecciones primarias abiertas, obligatorias e inéditas en las que la presidenta Cristina Fernández y otros nueve pre-candidatos presidenciales aspiran a quedar habilitados para competir en las elecciones generales de octubre. Los resultados también servirán como una gran encuesta para fijar una tendencia clara de las preferencias por cada fuerza política.

Cristina Fernández muestra su papeleta de voto, ayer, en Río Gallegos
Cristina Fernández muestra su papeleta de voto, ayer, en Río Gallegos

«Estamos asistiendo sin darnos cuenta a un acto histórico. Estamos construyendo un sistema político más transparente», declaró la presidenta argentina tras votar en una escuela de Río Gallegos, capital de la provincia patagónica de Santa Cruz. Cada uno de los precandidatos deberá obtener como mínimo el 1,5% de los votos válidos emitidos en todo el país para poder presentarse en los comicios generales.

Cada partido político ha proclamado una fórmula presidencial, y por tanto no habrá competencia interna. Estas primarias servirán por tanto como una gran encuesta para medir la popularidad de la presidenta Fernández, que a día de hoy lidera la intención de voto de cara a octubre, y definir a su principal contendiente.

La señora «K» tiene como principales aspirantes al ex presidente Eduardo Duhalde, un peronista disidente, y al diputado Ricardo Alfonsín, de la Unión Cívica Radical (UCR), hijo del ex presidente argentino Raúl Alfonsín.

Los analistas coinciden en que, si en las primarias la presidenta obtiene más del 40% de los votos, tendrá el camino despejado para obtener la reelección en octubre. Si el porcentaje es menor, se planteará un escenario de segunda vuelta y un resultado abierto.

Un sondeo de la consultora Management & Fit mostró en julio que la mandataria tiene un 38% de intención de voto, seguida por Alfonsín, con un 15%. La popularidad de Fernández obedece mayormente al fuerte crecimiento económico de Argentina, mientras que una de las principales críticas es la creciente inflación, que se «come» el sueldo de los argentinos.

En conclusión, estos comicios servirán para depurar candidatos menores y comprobar con qué fuerza llegan los candidatos en la recta final de las elecciones.