Martínez el «sindi-patrón»

Trabajadores de UGT denuncian que su líder usa la reforma laboral para ofrecerles 22 días de indemnización en el ERE del sindicato

MADRID- Tantas veces ha recitado su argumentario contra la reforma laboral emprendida por el Ejecutivo de Mariano Rajoy que, según parece, el líder madrileño de UGT le ha cogido el gusto a algunas de las propuestas que se harta de calificar como «perjudiciales para el trabajador». Sólo así se entiende que, tal y como confirmaron ayer trabajadores del sindicato, José Ricardo Martínez haya decidido poner sobre la mesa de negociaciones con sus empleados un máximo de 22 días por año trabajado.

UGT Madrid está inmerso en un expediente temporal de regulación de empleo. Un recorte de plantilla motivado por el descenso de ingresos en concepto de subvenciones y que, cuando salga adelante, sumará a la lista del paro a 36 del total de 150 «ugetistas» que trabajan en las oficinas del número 25 de la Avenida de América. «Al principio ofrecían 37 días a aquellos que se acogieran a una baja voluntaria, ahora los defensores a ultranza de los 45 días están ya rozando la propuesta del Gobierno contra la que tanto hemos protestado, los 20 días; es de vergüenza ajena», reprobaba ayer la postura de su líder un trabajador del sindicato.

Martínez, que ha encabezado manifestaciones con pancartas bajo el lema «Quieren acabar con todo. Con los derechos laborales y sociales», se sienta ahora a negociar la salida de sus trabajadores con unas ofertas de despido «pírricas», según se ha cansado de repetir en las distintas movilizaciones que ha convocado tras la aprobación del decreto de reforma laboral, la huelga general del 29-F incluida. Además, también contradiciendo al ideario sindical, llegó a ofrecer a sus contratados la posibilidad de reducir su jornada hasta un máximo del 38% –con la consiguiente reducción de sueldo–, una medida que para los «ugetistas» consultados no es más que una forma de «facilitar los trámites a los empresarios para que modifiquen los convenios colectivos de sus empresas y rebajen las condiciones laborales de sus plantillas cuando lo consideren necesario».

Los trabajadores de UGT se quejan de que ahora la dirección del sindicato quiere incumplir un acuerdo que adquirió con el comité de empresa a mediados de febrero. El pacto, según los empleados consultados, permitiría ahorrar un millón de euros en el balance «ugetista» sólo con echar al personal dedicado a asesorar en las elecciones sindicales y el servicio jurídico laboral de empresas de distintas empresas. Ahora, según han podido comprobar en las negociaciones, Martínez está dispuesto a saltarse a la torera un pacto que ya le ha costado una convocatoria de huelga para todos los jueves de mayo y junio a partir del día 24 y que apoyan los 150 trabajadores de UGT-Madrid sin excepción, según puede comprobarse en la solicitud de paros que han remitido a la Dirección General de Empleo de la Comunidad de Madrid.

Por si esto fuera poco, fuentes del Comité de Empresa de UGT informaron a Onda Cero de que el líder sindical podría estar amenanzando a los miembros de su comité de huelga para evitar que hablen con los medios de comunicación sobre la marcha de su ERE. No quiere que se publique una palabra sobre sus intenciones sobre el futuro del sindicato ni que salga ningún detalle de las propuestas que está haciendo a los «ugetistas», máxime cuando éstas pasan por la salida de trabajadores incumpliendo la principal de sus reivindicaciones como representantes de la plantilla. Las mismas fuentes añadieron además que ni siquiera han podido elegir un portavoz por miedo a represalias. La semana que viene, cuando dé inicio el periodo de consultas para este ERE, el nombramiento será inevitable. ¿Ampliará para entonces Martínez su propuesta?

 

Sindibanquero y con chalé
Es un personaje público por su condición de líder sindical, pero las polémicas en las que se ve envuelto poco tienen que ver con la defensa de los trabjadores. Ha acaparado titulares por su sueldo de 181.000 euros como consejero de Bankia, por su chalé de medio millón de euros en Hortaleza, y por la decisión de llevar a sus hijos en un colegio privado. Martínez también es un habitual de los excesos verbales. A Fernández Ordóñez, por ejemplo, le recomendó que se fuera –literalmente– «a su puta casa», y a Aguirre la calificó como «una reliquia cañí del tardo-franquismo».