«Algueró no era un genio al uso: tenía humildad»

La viuda del compositor recuerda paraLA RAZÓN el ser y hacer del músico total

Augusto y Nacha, en un homenaje a la trayectoria del compositor en 2005
Augusto y Nacha, en un homenaje a la trayectoria del compositor en 2005

Para unos es ese galán alto de gafas oscuras que dirigía como nadie las orquestas en Eurovisión. Para otros, el compositor de las canciones más populares en la segunda mitad del siglo XX en nuestro país. Y según los estudiosos en la materia, el músico total. Y para Nacha Benito... Para ella, Augusto Algueró lo era todo. Tanto, que apenas cinco días después de su fallecimiento le cuesta hablar en pasado. «Al ver el vacío del cuarto donde componía, me da la sensación de que se ha ido a comprar el periódico y de que volverá dentro de un rato. Cuando baje de la nube, vendrá lo peor», aventura esta bilbaína a LA RAZÓN, que no deja de recibir muestras de cariño desde que la madrugada del sábado al domingo se despidiera de su esposo. Después de 28 años juntos, se muestra orgullosa de haberlo acompañado en el último instante de vida del maestro en su casa de Torremolinos. «Murió en mis brazos y con un gesto de felicidad. Me dio un beso y un abrazo. Justo en ese momento dijo: ‘‘Nachita, te quie...''. Y no terminó». Y es que, a pesar de que Algueró sufría desde hace ocho años una enfermedad ósea, falleció de una embolia cerebral sin grandes dolores ni sufrimiento.

«Acompáñame», «Noelia», «Penélope», «Estando contigo», «Gwendoline», «La chica ye-yé».... Son sólo algunos de los títulos para la historia:canciones, sintonías para televisión, bandas sonoras de 260 películas... «No era un genio al uso; perfeccionista, sí, pero no tenía exquisiteces ni caprichos. Era muy humilde. Muchas veces yo le decía: mira a ese, presume, aunque no es nadie a tu lado. Y él me contestaba: los que entienden, me comprenderán», asegura y añade: «Y trabajador. Cuando apenas se podía mover por los clavos que tenía en la espalda, seguía componiendo y escribiendo en el pentagrama en una mesa portátil», explica Nacha, que recuerda especialmente «el día que le ofrecieron la banda sonora de la película ‘‘Primer y último amor''. Estaba recién operado y yo le dije que no lo aceptara. Él insistió porque le hacía ilusión y elaboró una obra maestra». Ese hogar que ambos han compartido es además un museo donde se mezclan los premios recibidos por el creador –desde las Gaviotas de Viña del Mar a las tres Rosas de Oro de Festival de Montreal que ganó con Chicho Ibáñez Serrador por «Historias de la frivolidad»–, a las más de 10.000 partituras, muchas de ellas inéditas. «Para mí no escribió nada en concreto, pero sí piezas instrumentales para todos nuestros perros. Siempre me decía que todos los temas eran para mí: los anteriores a conocerme, porque me buscaba, y los posteriores, porque yo le inspiraba».


Esposa, amante y amiga
Nacha insiste en que «era un genio muy fácil de llevar, todo un caballero, dulce, divertido, un gran amigo». Por eso, le cuesta creer que hablen de él como un mujeriego. «Enamoraba con la música a cualquiera. Fuera hombre o mujer, todos caían a sus pies cuando le escuchaban al piano. Desde que le conocí, no nos hemos separado ni un instante. No ha podido conocer a nadie más, éramos uña y carne», comenta una enamorada Nacha, que explica a renglón seguido que «hasta tal punto hemos vivido el uno para el otro que salíamos poco de casa y más de una vez, cuando estábamos vestidos para ir a un estreno o un concierto, decidíamos en el último momento quedarnos juntos y disfrutar en casa». Siempre en un segundo plano, en palabras de quienes más quieren a Algueró «Nacha ha sido sus manos, sus ojos, su enfermera, su amor...». Durante estos días de duelo y homenaje en Torremolinos y Madrid, Nacha no ha buscado protagonismo ni le molesta el hecho de que los focos se centraran en Carmen Sevilla, la primera esposa de Algueró. «Es la madre de su hijo, que es como si fuera mío también. Yo me he dedicado en cuerpo y alma a ser su compañera, amiga y amante. Es lo único que me importa».


La última entrevista, con Uribarri
Aunque son muchos los que presumen en estos días de tener –e incluso haber vendido– la última entrevista en vida del creador, lo cierto es que fue José Luis Uribarri quien tuvo la dicha de despedirse de él en un encuentro en Torremolinos para el programa «Nuestro cine» que emite los domingos en 13TV. Fue para la emisión del estreno, si bien mañana Uribarri repertirá un resumen de la misma. «Volvió a demostrarme que tiene una memoria prodigiosa», detalla el comentarista de Eurovisión, una pasión, la del festival, que les unió a ambos. No en vano, Algueró dirigió la orquesta de aquella victoria del «Vivo cantando» de Salomé, que retransmitió Uribarri. «En las últimas ediciones, decía que el certamen se había devaluado», comenta Nacha, que veía con el maestro todas las galas. «Eso no significa que fuera negativo a la modernidad, lo que no le gustaba era la música enlatada», recuerda.