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De viejo camino industrial a senda con pinos sabinas mora y palmitos

Madera, una pavimentación mimetizada con el paisaje, pinos, rabogato y palmitos han convertido un viejo camino de tierra por el que subían a su trabajo los mineros de principios del XX en La Unión en una senda por la que se accede cien años después a un parque minero reconstruido y una ruta senderista.

Un siglo después de que la Sierra Minera de La Unión y Cartagena fuera considerada "el dorado español"por sus extracciones de mineral, los visitantes pueden disfrutar de un recorrido, que lejos de resultar penoso como debió ser para aquellos hombres, es un disfrute de la naturaleza, ya que en todos sus recodos se vislumbra un nuevo paisaje desde la flora autóctona replantada junto a la Organización de Naturalistas del Sureste (ANSE).

La subida, que sólo se puede hacer en un pequeño tren, en bicicleta o a pie, muestra también el espejo tranquilo del Mar Menor.

El alcalde de La Unión, Francisco Bernabé, ha explicado que los 700.000 euros invertidos, desde 2004, en lo que hoy es una realidad gracias a la Unión Europea, el Gobierno de España, la Comunidad de Murcia y el Ayuntamiento, han permitido que la zona cuente con un espacio medioambiental único en la comarca y un nuevo atractivo para el turista.

El camino del 33 era la vieja senda de tierra por donde accedían los mineros, tanto de las primeras épocas de explotación (imperio romano), como los del siglo pasado, junto a los carromatos y camiones que transportaban el material, entre otros lugares hasta el cercano puerto de Portman, desde donde los romanos enviaban sus barcos cargados hasta Roma, y donde acaba el paseo.

Ahora se ha transformado en un sendero de pequeño recorrido que pertenece, bajo la denominación PR-MU88, a la red de itinerarios senderistas de la Unión Europea.

Se han pavimentado los dos primeros kilómetros, desde La Unión hasta las restauradas minas Agrupa Vicenta, en cuyo interior, 80 metros de profundidad, se recrean las condiciones de trabajo en el pozo, y la Pablo y Virginia, en la que se explican las tareas que se realizaban una vez que el mineral se sacaba a la superficie.

Este camino está ahora bordeado de palmitos, pino carrasco y sabina mora recién replantados, que se unen a las otras especies autóctonas ya existentes en la serranía como rabogato, coscoja, jara, tomillo o romero.

El camino del 33 ahora se mimetiza con el paisaje, tiene quitamiedos y miradores de madera, y los bancos son viejas traviesas por donde se desplazaban las vagonetas con el mineral. Además, en cada curva, viejos ingenios industriales explican para qué sirvieron a lo largo de la historia minera.

El alcalde de La Unión ha destacado también en sus declaraciones la rehabilitación realizada en una antigua balsa donde se acumulaban los lodos mineros (la parte de las extracciones que no servían para la industria, también llamados estériles).

Ahora su plataforma superior sella con tierra vegetal los antiguos y evidentemente ya secos estériles, y crecen pequeños ejemplares de sabina mora y palmitos, replantados en un proyecto para el que se ha contado con escolares de la zona y con la organización ecologista Anse.