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El frío favorece la aparición de dermatitis en los más pequeños

  • El frío favorece la aparición de dermatitis en los más pequeños
    El frío favorece la aparición de dermatitis en los más pequeños

Tiempo de lectura 4 min.

20 de noviembre de 2010. 16:27h

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21/11/2010

La piel del bebé y del niño en sus primeros años de vida  tiene unas propiedades fisiológicas e histológicas  que le confieren características propias, y por lo tanto,  su aspecto y su comportamiento es distinto al que presenta la piel en un adulto. Una de las principales funciones de la piel es proteger frente a las inclemencias del ambiente (frío, calor, viento, polvo, radiaciones…).
La maduración de las estructuras cutáneas puede prolongarse hasta los ocho o diez años, la piel es mucho más fina y no llega a ser una barrera totalmente eficaz frente a las agresiones, por ello, es importante usar productos especialmente formulados para los niños. En ellos, el frío ocasiona con frecuencia sequedad cutánea, que se manifiesta como  piel áspera y pueden aparecer escamitas finas de color blanquecino y que frecuentemente pican.
Si el frío es intenso y la piel muy delicada, se pueden producir grietas, sobre todo en la cara. Hay que evitar los cambios bruscos de temperatura. También se pueden dar casos de endurecimiento y enrojecimiento de zonas expuestas (el rostro) cuando se combina frío y viento. No es un efecto inmediato, se puede presentar hasta dos días después de la exposición.

Dientes
Hay que destacar el caso de los recién nacidos, que son  especialmente susceptibles a los cambios de temperatura, porque su sistema de regulación es aún inmaduro y la piel más delgada. La irritación se puede agravar en los bebés en la época de la dentición, debido a que aumenta la secreción de saliva, dando lugar a un gran volumen de baba, que queda retenida entre la piel y el chupete produciendo muchas veces incluso heridas.
Además, las características de la saliva (95 por ciento de agua y cinco por ciento de otras sustancias como enzimas, fosfatos, moco…), hacen que cuando el agua que la compone se evapora, queden sobre la piel sólidos como sales que terminan irritando y provocando la aparición de dermatitis.
Los productos utilizados para reparar esta piel dañada deben ser respetuosos con el pH y mantenerla en sus valores fisiológicos ideales (5,5). La aplicación de dichos productos se puede repetir tantas veces como sea necesario para mantener la correcta hidratación y emoliencia de la zona.
Existe una amplia gama de ingredientes con actividad emoliente, hidratante, antiinflamatoria, antieritematosa, reparadora, epitelizante. Los extractos vegetales, como manzanilla, tila, caléndula, centella asiática, árnica, avena o aloe se emplean mucho en formulaciones pediátricas para disminuir irritaciones.
También se pueden usar productos con ingredientes activos que ejerzan una  función barrera, por ejemplo, con avena coloidal, que tienen propiedades hidratantes y sus oligoelementos forman una capa protectora que retrasa la evaporación de humedad.
Incluso si la piel está muy agredida, se recomiendan cremas que incorporen derivados vitamínicos (A y E, pantenol) pues son excelentes reparadores. Por el contrario, los que contienen mentol están desaconsejados en menores de dos años.
 

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