«Esperamos indemnizaciones»

«Necesitamos un plan de choque para solventar el daño causado». Hilario Alfaro, presidente de la Confederación de Comercio Especializado de Madrid (COCEM), se mostraba ayer «contento» por el desmantelamiento del campamento de Sol pero advertía de las pérdidas irrecuperables.

«Esperamos indemnizaciones»
«Esperamos indemnizaciones»

Alfaro adelantó ayer a LA RAZÓN que el consejero de Economía del Gobierno regional, Antonio Beteta, ya ha mostrado «predisposición» en ayudarles. «Los 30 millones de euros que han perdido los 2.000 comercios de Sol tendremos que reclamarlos a título individual», explicó Alfaro, quien recordó que, desde COCEM, se ha puesto un despacho de abogados a disposición de los afectados. «Aún estamos a tiempo de recuperar alguno de los 1.500 contratos temporales que se habían perdido por culpa del campamento. Se hará todo lo posible».

El presidente de los empresarios calificó la noticia del desmantelamiento como algo «bueno para Madrid y para los madrileños». «Ojalá que vuelvan las cosas a la normalidad, de la que nunca debería haber salido Sol», manifestó. «Me alegro de que podamos desarrollar nuestro trabajo de libremente». Por su parte, los comerciantes de la Puerta del Sol se mostraban ayer algo incrédulos, a pesar de ver el trasiego de colchones, muebles y lonas que había en la plaza. Uno de los vendedores de prensa del kilómetro cero quería esperar a hoy. «Hasta que no lo vea todo como antes no me lo creo.

Lo han dicho ya muchas veces y aquí han seguido», decía el hombre. «Además, hasta que no venga la Policía aquí hay muchos que no se van». El comerciante se consideraba un verdadero «indignado de los indignados». «¿Y esa caseta de madera que están construyendo? ¿Van a dejarles? Yo tengo que pagar por tener aquí el quiosco y, además, pago unos gasto fijos. Espero que no tenga que ver cómo ellos, unos metros más atrás, están gratis», advertía. «Espero volver a vender lo mismo que antes y no la mitad, como desde hace un mes».

En primera persona. «Nos dan una muy mala imagen»
La tienda de souvenirs de la Puerta del Sol en la que trabaja Josie como dependienta ha perdido alrededor del 50 por ciento de ventas desde que comenzó la acampada de los «indignados». Además, asegura que la protesta está causando mala imagen a sus clientes.