Nochebuena con los clásicos

Un constante «deja vu». Eso es lo que experimenta el espectador cuando se dispone a comenzar la cena de Nochebuena.

Joaquín Prat y Paz Padilla no se quedaron contentos con la gala del año pasado y repitieron la experiencia dando un toque de su peculiar humor a un clásico programa de actuaciones musicales más propio de la Nochevieja
Joaquín Prat y Paz Padilla no se quedaron contentos con la gala del año pasado y repitieron la experiencia dando un toque de su peculiar humor a un clásico programa de actuaciones musicales más propio de la Nochevieja

Y no es porque su cuñado siga tan pesado como el año pasado (que también), sino porque la programación televisiva no da opción a mucho cambio, comenzando por el tradicional discurso del Rey. La Casa Real volvió a utilizar la misma fórmula que estrenó el año pasado, que presentó a Don Juan Carlos al lado de un abeto navideño con una ventana al fondo que daba a un jardín, acompañado de una foto de La Roja luciendo título mundial, una de las pocas alegrías de las que ha gozado España en 2010. Después del mensaje real, en La 1 veíamos a un atribulado Antonio Alcántara intentando que su hija pequeña recuperara el espíritu navideño en un acertado especial de «Cuéntame» que enterneció al más escéptico. Mezclando la trama de la ficción con imágenes reales y testimonios de personajes como Emilio Aragón, TVE quiso hacer un homenaje a los verdaderos protagonistas de estas fechas: los niños. Y de paso, Antonio consiguió abandonar durante un rato su cara de Mr. Scruge para volver a creer en la Navidad.

Y cuando ya lo estábamos echando de menos...volvió Raphael. Una Navidad sin el de Linares no es una Navidad. El cantante quiso medir cómo funciona en directo y con público su nuevo disco de tangos, boleros y rancheras pero sin olvidarse de sus clásicos, que tanto reclaman sus fans. Se hizo acompañar de otros intérpretes, pero dejó claro una vez más que no le hace falta compañía para brillar. Y es que parece que por él no pasan los años. Sólo recordábamos su edad actual cuando nos fijábamos en las fotos antiguas que le acompañaban en algunas de sus actuaciones, porque su voz, como él mismo dice, sigue siendo aquella.

Hasta este momento, la noche en La 1 transcurría dentro de los cánones típicos navideños. Pero, de forma incomprensible, la pública quiso resucitar la figura de Rocío Durcal. Pero no ofreciendo un concierto con sus canciones, que sería lo habitual en estos casos, sino que emitió un documental con una retahíla de vídeos caseros sin ninguna continuidad que si pretendían emocionar consiguieron de verdad ponerle los pelos de punta al personal de lo alucinado que lo dejaron. Y por último, otro gran clásico. El último concierto de Camilo Sesto antes de su despedida de los escenarios. Aunque como le coja el gustillo a la Nochebuena, le tenemos ahí puntual, todos los años, como telonero de Raphael.

Repetían también Paz Padilla y Joaquín Prat en Telecinco. Parece ser que no se quedaron contentos con el 2x1 de la Nochebuena y la Nochevieja del año pasado. Confiesen que alguno de ustedes se preguntó si el programa iba a ser nuevo o tendrían la osadía de volver a repetirlo, que con los dispendios de la compra de Cuatro había que ahorrar. Pero no, era un programa nuevo, con artistas ¿nuevos? y una sucesión de acartonados chistes de la que parece que va a ser la próxima pareja cómica del año. Casi preferimos a «La Esteban» ¿o no? Desde el primer minuto del especial, en el que aparecía un ballet de chicos y chicas con una cara de felicidad demasiado sospechosa, la cosa ya ofrecía un «tufillo» propio de la factoría José Luis Moreno.

Contra ese espíritu navideño rancio quiso luchar Antena 3 y lo consiguió. Después de dejarnos embobados una vez más con los capítulos de estreno de Los Simpson, la privada ofreció un especial de «El club del chiste» que recreaba con acierto una radionovela de los años 50 en la que los cameos de gente de la casa como Susanna Griso, Matías Prats, Mónica Carrillo, Lourdes Maldonado o Jaime Cantizano nos recordaron a esos «Telepasión» tan «currados» que no faltaban a la cita de tantas navidades.