El Gran Poder será repuesto al culto el viernes tras el brutal ataque

El nazareno está siendo reparado en la propia basílica por Álvarez Duarte, que ya participó en su restauración. 

Una gran cruz y una cortina de damasco suplieron el vacío de la talla de Juan de Mesa en la basílica de San Lorenzo
Una gran cruz y una cortina de damasco suplieron el vacío de la talla de Juan de Mesa en la basílica de San Lorenzo

«Ha sido un milagro que no haya pasado nada más grave porque la violencia del ataque ha sido muy fuerte». Las palabras del imaginero Luis Álvarez Duarte, desde la noche del domingo afanado en la reparación de la imagen de Jesús del Gran Poder, resumen el sentir de todos los sevillanos, empezando por el hermano mayor, Enrique Esquivias. «Podía haber ocurrido cualquier cosa, en estas circunstancias estamos en manos de la Providencia», reconocía a las pocas horas del brutal ataque que sufrió la talla de Juan de Mesa sobre las 21:00 horas del domingo. Todos se congratulaban del «buen estado» de la imagen, que volverá a ocupar su lugar privilegiado en el templo, que no abandonará en ningún caso, el próximo viernes. Después de una larga noche, en la que el imaginero Luis Álvarez Duarte pasó varias horas analizando la talla –incluso regresó a su taller de Gines a por material ya que se barajó que pudiera repararse sobre la marcha– estimó que los trabajos concluirán el jueves. Esquivias resaltó que los desperfectos, que «cubre el seguro», se centran «en el engranaje de la articulación del brazo derecho con el hombro, nada más. Ni siquiera el brazo, que se cayó, ni la mano han sufrido daños». El presunto agresor, Luis C. O., accedió al camarín donde se encuentra el Señor por la salida al finalizar la misa de las 20:30 horas, lo que le permitió sortear al resto de personas que se dirigían a rendirle culto. Según detalló, se subió a la barandilla para superar el cristal que protege al Gran Poder –a media altura– y, apoyándose en el pedestal, comenzó la brutal agresión. En su afán por dañar la talla, «perdió el equilibrio y se cayó», arrastrando con él la articulación superior derecha y rasgando la túnica y la camisa. Esquivias no quiso aventurar si se trata de un ataque a la Iglesia –«no tengo elementos de juicio para pronunciarme»–, aunque aseveró que «no se conoce su intención última».Luis C. O., que fue detenido de forma inmediata, pasará mañana a disposición judicial, según confirmaron fuentes policiales a Europa Press. Este individuo, funcionario de prisiones, está imputado por un delito de atentado contra el patrimonio histórico-artístico, por el que podría ser castigado con una pena de hasta tres años de cárcel.El Gran Poder será repuesto al culto el viernes tras el brutal ataqueLa condena del atentado fue unánime. A las puertas de la basílica, el hermano mayor del Gran Poder no cesaba de atender llamadas de hermanos y cargos institucionales para mostrarle su respaldo.