Gachasmigas condumio neolítico fundido con patata del Nuevo Mundo

Elaboración culinaria cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos y que pervive en la cocina serrana de la zona donde confluyen los altos de las provincias de Murcia, Albacete y Jaén, que durante siglos pertenecieron a la Armada Real, como reserva para la construcción naval.

Gachasmigas, condumio neolítico fundido con patata del Nuevo Mundo
Gachasmigas, condumio neolítico fundido con patata del Nuevo Mundo

Cuando el hierro y el acero sustituyeron a la madera en la estructura de los buques, perdieron su interés logístico y comenzaron otros aprovechamientos y usos civiles, iniciándose entonces una repoblación de estos parajes por madereros y gancheros cuya actividad pervivió hasta la mitad del pasado siglo. Según el Atlas Etnológico-Lingüístico del lexicógrafo Manuel Alvar, estos enclaves forman una unidad en lo gastronómico, que en este caso se expresa en un plato típico y vivo de la Comarca de Cazorla, Segura y Las Villas.


LA RECETA
Ingredientes
1/2 Kg. harina, 1/4 l. de agua, 1 Kg. de patatas, 1/4 l. de aceite de oliva virgen y sal al gusto
Preparación
1- Se pelan las patatas en rodajas de medio centímetro, se salan ligeramente y se ponen a freír en una sartén con aceite de oliva virgen a fuego lento.
2- Mientras se fríen las patatas, se hace la gacheta, mezclando en un bol el agua y la harina con un pellizco de sal, removiendo para que no se hagan grumos.
3- Cuando las patatas estén fritas, se les quita el exceso de aceite y se añade la gacheta, empezando a remover con una paleta y rompiendo a la vez las patatas. Cuando el agua se vaya consumiendo, se le da la vuelta hasta que la pasta se dore por ambos lados y quede como una tortilla.
4- El plato se puede servir solo o acompañado de pimientos verdes fritos, panceta frita o chorizo frito.

LOS BENEFICIOS
Minerales cargados de energía y sabor

Estamos ante un plato energético y destinado a dotar de vigor a los campesinos de antaño, que cotidianamente desarrollaban unos grandes esfuerzos que hoy no se realizan más que en circunstancias tan excepcionales como debe ser el consumo y disfrute de esta receta. No obstante, hay que subrayar que además de la energía que suministran harina y la patata, ésta es una buena fuente de vitamina C, esencial para prevenir infecciones y para metabolizar correctamente el hierro; de potasio, muy importante en la recuperación muscular y en el equilibro de sodio orgánico; y de vitaminas de grupo B, especialmente riboflavina, tiamina y niacina, trascendentales en su conjunto para mantener en forma el sistema nervioso.