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A las mujeres por Andrés ABERASTURI

  • A las mujeres, por Andrés ABERASTURI
    A las mujeres, por Andrés ABERASTURI

Tiempo de lectura 2 min.

13 de octubre de 2012. 15:15h

Comentada
14/10/2012

Escribo estas líneas desde la admiración y el respeto, pero sin concesiones idílicas ni ensoñaciones literarias: ser mujer es  excesivamente duro, objetivamente injusto. Desde la adolescencia
–cada vez más temprana– comienza esa sinrazón llamada periodo, o regla o menstruación que tendrá un explicación científica pero no por ello deja de ser brutal: cada 28 días todo un desajuste interior y exterior muchas veces doloroso y así un mes tras otro en espera de algo excepcional, el embarazo, tan fantásticamente hermoso que comienza con vómitos, malestar generalizado, cambios de humor y no se te ocurra decir que estás mal porque se lanzan como hienas: no estás mal, estás embarazada. Vale pues está embarazada pero lo esta pasando fatal. Luego esa situación se suaviza un poco hasta que la tripa deforma –qué hermoso– un cuerpo normal haciendo muy complicado eso tan se sencillo que es vivir de forma cotidiana: descansar, dormir, sentarse, andar. Podemos mitificar el parto, pero desde la misma postura hasta los dolores de las contracciones y la dilatación (la epidural ha moderado un poco los últimos momentos) son casi un atentado incluso a la dignidad. Yo sé que muchos y muchas no estarán de acuerdo, pero el hecho trascendental sin duda de ser madre, de engendrar una vida, es una cosa y la forma de hacerlo otra. Y la forma no es bella, se diga lo que se diga. Cuando ya se acaba esta especie de calvario, llega la menopausia y otra vez  el desajuste, la falta de armonía, esa extremosidad asumida y tolerada pero no por ello hermosa ni justa. Desde el fondo de mi corazón os admiro, mujeres, y me quejo amargamente a la naturaleza por la terrible discriminación con la que os marca desde que apenas dejáis de ser niñas.
 

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