El «efecto imitación» se ensaña con las mujeres maltratadas

Ya son 18 las víctimas de violencia machista que no denunciaron

Madrid-La Policía encontró ayer el cadáver de dos ancianos en su residencia de la localidad malagueña de Estepona. De acuerdo con las primeras pesquisas, fuentes cercanas a la investigación apuntan a un nuevo caso de violencia de género, ya que la mujer, de 75 años, presenta un golpe en la cabeza y su pareja, de 77, podría haberse suicidado. Es la octava mujer que fallece en la provincia andaluza en lo que va de año. En el mismo periodo de 2011, el número de víctimas fue de seis.
Con el nuevo caso de Málaga, parece que estuviésemos viviendo un infinito «déjà vu». Un día antes, el sábado, en el municipio de Manzanares (Ciudad Real), se registró una situación similar: la Guardia Civil encontró muertos en su domicilio a ambos miembros de un matrimonio de 50 años. Ella presentaba un golpe en la cabeza y su esposo se había ahorcado. ¿Coincidencia o efecto imitación?
Luis Borrás, psiquiatra forense, sostiene la posibilidad de que se trate de una repetición: «Sí se puede hablar de efecto imitación. Los hombres se solidarizan con los agresores y por eso actúan igual que ellos». No es un comportamiento exclusivo de los casos de violencia machista, la identificación de los agresores o delincuentes con los autores de anteriores delitos es habitual, «sobre todo entre personas depresivas». «Utilizan armas parecidas o recrean suicidios que han salido en los medios», añade Borrás.
En los dos sucesos de este fin de semana la edad de los agresores y de las víctimas superaba los 40 años. «Es normal que este tipo de comportamientos se dé entre parejas de edades avanzadas por la educación machista que han recibido. Así, también se ha reflejado en los últimos datos que los casos de violencia machista han aumentado entre la población extranjera, mientras que los que implican a españoles han descendido», argumenta el psiquiatra.
Otro de los datos preocupantes y que afectan a las 18 mujeres que han muerto a manos de sus parejas en estos cinco primeros meses de 2012 es la falta de medidas de protección, porque ninguna de ellas había interpuesto una denuncia previa. Si estas acusaciones no llegan a instancias judiciales, es difícil que los casos no sigan repitiéndose. Borrás considera que el problema emerge de «la cultura del machismo, que está muy arraigada en nuestro país y va a ser difícil de erradicar. Es complicado prevenirla y por eso tendrán que pasar uno, dos o hasta diez años hasta que desaparezca».