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A Severiano Ballesteros por Valentín Barrios

Qué difícil es hablar de ti, como compañero, como amigo, como maestro del golf y como persona… Y qué difícil es hacernos a la idea de que ya no estás con nosotros.

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Tiempo de lectura 2 min.

09 de mayo de 2011. 23:28h

Comentada
10/5/2011

Quién me iba a decir a mí que, cuando sólo contabas con 17 años, don Emilio Botín me presentaría a un muchacho de Pedreña, sobrino de mi entrañable Ramón Sota, que le pegaba muy bien al golf… Aquel muchacho, pocos años después, se convertiría en el mejor jugador español de golf de todos los tiempos a nivel mundial. Su envidiable e inigualable palmarés ya lo conocemos todos.

He tenido oportunidad de jugar contigo en varias ocasiones, y de admirar todos y cada uno de tus mágicos golpes. Me quedo con aquel segundo golpe que diste en el hoyo 18 en El Prat. La bola se encontraba en una enorme arboleda de pinos; el golpe era imposible, no había espacio ni posibilidad de ejecutarlo, pero la magia y el duende de tus manos hicieron que lo imposible se hiciera realidad. La bola se quedó a dos metros del hoyo. Es sólo un ejemplo de tu maestría en este deporte que tanto adorabas.

Nunca olvidaré las palabras que me dedicaste cuando recibí un homenaje en Golf La Moraleja. Eran sinceras, cariñosas, entrañables. Definían tu calidad como persona. Seve, quedarán en nuestro recuerdo grandes victorias, grandes golpes, grandes momentos, grandes frases, grandes acciones, grandes luchas, grandes gestas.... Pero ahora que ya no estás, nos hemos quedado sin el más  GRANDE. Tu recuerdo, siempre con nosotros y mi más sincero apoyo y condolencias a tu familia. Descansa en paz, amigo.
 

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