Atracón de alcohol en el trabajo

Las jornadas interminables y el mal clima aumentan los bebedores de riesgo en el ámbito laboral

Este consumo es una puerta de inicio para otras sustancias
Este consumo es una puerta de inicio para otras sustancias

No hay un sólo factor que empuje al consumo de drogas y alcohol. Motivos personales, familiares, económicos y también laborales influyen en estos comportamientos de riesgo. Precisamente es en nuestro entorno laboral donde pasamos buena parte de nuestro tiempo. Y unas jornadas maratonianas o un mal ambiente pueden provocar que la adicción no quede aparcada al fichar a la entrada. La última Encuesta sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en el Ámbito Laboral en España, elaborada por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional Sobre Drogas, apuntaba que un 12,2 por ciento de los trabajadores y un 4,9 por ciento de las trabajadoras eran bebedores de riesgo: los primeros consumen más de 30 cc al día y las segundas, 20 cc diarios. Más dramático es el consumo considerado de alto riesgo: en torno al 5 por ciento de los trabajadores consume 50 cc al día, mientras que ellas beben unos 30 cc diarios. El consumo de tranquilizantes –un 7 por ciento de los trabajadores– y somníferos –un 4 por ciento– son otros de los lastres que los empleados traen de casa.

Son datos que han despertado la preocupación de Proyecto Hombre, que ha comenzado a desarrollar actividades de prevención de consumo de sustancias psicoactivas –entre las que se incluye el alcohol– en el ámbito laboral. «Hay una evidencia en los datos estadísticos», afirmó ayer durante la presentación Magdalena Morey, de Proyecto Hombre Baleares. No son los únicos: entre un 15 y un 30 por ciento de los accidentes laborales está relacionado con el alcohol y otras drogas. Y no sólo es nocivo para el trabajador. La propia empresa también se resiente: la ampliación de los periodos de baja –entre un 60 y un 70 por ciento de los atendidos por Proyecto Hombre se encontraban apartados de su trabajo–, con el coste que eso conlleva –tres veces superior al de las bajas por otros motivos–, y el mal clima laboral generado son otras de las consecuencias.


Tratamientos rentables
«Proponemos sensibilizar, informar, formar y generar una cultura interna en las empresas para concienciar de que los riesgos y las consecuencias de tipo económico son altísimas», afirmó ayer Juan Ramón Santos, coordinador terapéutico de Proyecto Hombre de Asturias. Por ello, la asociación ofrece planes a las empresas que lo demanden. «Se trata de aportar tratamientos muy individualizados en los que se garantice la reincorporación del paciente al puesto de trabajo», subrayó Santos. De hecho, desde Proyecto Hombre señalan que, en la mayoría de los casos tratados, el trabajador puede simultanear el tratamiento con su oficio. Y los terapeutas creen que el ámbito laboral, al ser homogéneo, es propicio para prevenir las adicciones. «El coste para las empresas no sería muy alto porque cuentan con una infraestructura de prevención de riesgos laborales», añadió Santos. Por ello, se trataría de formar a los servicios de prevención, sobre todo en lo que se refiere al «abordaje» del paciente.

No hay un perfil concreto para el consumidor de jornada laboral. «Ha sido creciente el perfil de aquellos con una vida familiar normalizada. Por ello, esperamos la colaboración de entidades y empresas», afirmó Francisco Recio, director general de Proyecto Hombre. En todo caso, recordaron que estas actitudes de riesgo se hacen más patentes en el sector primario: construcción, agricultura y hostelería. Y no distinguen en el rango: directivos y trabajadores son víctimas por igual. Con todo, «muchas empresas no son conscientes de que en su entorno se producen consumos», advirtió Juan Ramón Santos.

Desde Proyecto Hombre insisten en recalcar la evidencia: los tiempos en los que la asociación se dedicaba casi en exclusiva a tratar a los adictos a la heroína han pasado a la historia. La adicción a las drogas y alcohol no entienden de diferencias salariales ni laborales.


El «binge drinking» en menores, un problema silencioso
El aumento de «atracones» de alcohol entre adolescentes –o «binge drinking», como se conoce esta práctica– no parece ser un problema que inquiete a la sociedad española. «En España se cree que no existe un problema con el alcohol: sólo casos concretos. Ha tenido una presencia histórica, lo vemos como algo doméstico y banalizamos sus riesgos», afirma Eusebio Megías, director técnico de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD). Precisamente, la FAD presentó ayer el DVD divulgativo «Todo sobre el alcohol» para invitar a una reflexión sobre sus riesgos. «La forma de beber de los adolescentes la han imitado de sus padres», dice Megías. «Empezaron adaptar este consumo en los años 80, cuando se podujo un cambio muy profundo de la sociedad, marcado por la enfatización del ocio», añade. ¿El resultado? Los chicos y las chicas de entre 14 y 24 años se dan estos «atracones» en un 28,4 y un 18 por ciento respectivamente.