Las fallecidas recaudaban fondos para llevar agua caliente a los niños

Tres de las españolas fallecidas y una de las heridas en accidente de tráfico en las inmediaciones de la ciudad de Cuzco, en Perú, eran voluntarias de la ONG Señor de Huanca-Sembrando, llevaban menos de quince días en el país y habían pasado meses recaudando fondos en España hasta conseguir 2.600 euros para poder construir unas duchas para los niños en el proyecto que la entidad gestiona en la aldea de Quenco.

Así lo ha explicado en declaraciones a Europa Press Charo Frejo, voluntaria de la misma ONG, que asegura que Lorena Herrero Sevillano, Lidia Monjas Sierra, Soraya Masías González y Dolores Sánchez Pérez la contactaron a través de una red social para informarse sobre su experiencia en Perú y la posibilidad de participar en el mismo proyecto, ya que ninguna era cooperante profesional.

Según la versión de Frejo, "Soraya y Lidia se fueron de España el día 25 de junio, no llevaban allí ni quince días", estuvieron "muchos meses"recaudando dinero mediante la venta de bolígrafos, lapiceros e incluso "haciendo pequeños paquetes de legumbres que Lorena conseguía en su pueblo, Almendralejo (Badajoz) y los cambiaba por la voluntad".

En total, recaudaron 2.600 euros, que llevaron al proyecto de Señor de Huanca junto a "medicinas, ropa que les habían donado"y demás enseres para "mejorar la vida de los niños", a quienes presta atención la entidad en esta aldea peruana, señala Frejo. "Iban encantadas, estaban como locas de contentas", asegura.

Las cuatro voluntarias se animaron a buscar un proyecto por su cuenta porque "es muy difícil que las ONG grandes te acojan cuando quieres hacer voluntariado, porque te piden ser profesional, como médico, o comprometerse por al menos seis meses, mientras que estas ONG pequeñas te dan la oportunidad de conocer de primera mano los proyectos y ayudar", señala Frejo.

En este sentido, afirma que las voluntarias españolas estaban alojadas en la casa donde vive el matrimonio responsable de la ONG Señor de Huanca y que gestiona una pequeña escuela en un barrio marginal de la ciudad de Cuzco.

"Como la escuelita ya iba bien, ahora se estaban volcando en la aldea indígena de Quenco, donde dan asistencia a los padres, atienden a los niños tanto en su educación como en las vacunaciones y esas cosas", añade Frejo.