Los militares pilotarán la transición política

El Ejército ha finalmente derrocado a Mubarak o, más bien, no ha evitado que el pueblo lo hiciera. Las Fuerzas Armadas, del que salió el presidente Mubarak y que ha permitido su dictadura durante estos casi 30 años, ahora serán las encargadas de dirigir a Egipto hacia la democracia.

 
 

Poco después del anuncio de que el mandatario egipcio abandonaba el poder y lo cedía al Ejército, éste volvió a dirigirse a la nación, asegurando que no hay otra alternativa posible más que la voluntad legítima del pueblo y que llevará a cabo una transición de acuerdo con las demandas del pueblo. Además agradeció a Mubarak haberdejado la Presidencia «en el interés de la nación» y honró a los «mártires» de esta revolución, en la que ha jugado un papel fundamental aunque desconcertante y ambiguo. Los militares juraron neutralidad desde que tomaron las calles de El Cairo el pasado viernes29 de enero para reconducir la situación de caos y violencia, ysiempre aseguraron que no actuarían con la fuerza contra los manifestantes. El Ejército se presentó como garante de la seguridad y la estabilidad de Egipto, pero siempre mantuvo una posición dudosa entre el apoyo encubierto al régimen y un respaldo tácito a los revolucionarios: no evitó la violencia, pero no la alentó; no reprimió las protestas, pero las limitó; no subió a Hosni Mubarak a un avión, pero no silenció a los que le han empujado finalmente a hacerlo. Este papel ambiguo hizo que hasta el final el pueblo estuviera convencido de su lealtad y su fraternidad, aunque incluso los más patrióticos acabaron algo confundidos por los movimientos del estamento militar en las últimas 48 horas, que han hecho historia en Egipto.

Finalmente, el Ejército ha vuelto a liberar a Egipto, como ya lo hizo en 1952, cuando la revolución de los Oficiales Libres acabó con los restos de los poderes coloniales en el país. En aquella ocasión, fueron los militares los que tomaron las calles del país y quitaron del trono al rey Faruk. Ahora ha sido el pueblo. Y sólo ahora se puede decir que con el apoyo del Ejército, que a partir de este momento tendrá que demostrar si realmente sigue siendo ese padre del Egipto libre, la madre de la grandeza de un país enorme en todos los sentidos.