Sarkozy quiere poner en cintura al islam en Francia

A un año de las presidenciales, Nicolas Sarkozy, prepara ya la campaña. Antes incluso de que se haya declarado oficialmente candidato. Concluidas las grandes reformas de su mandato, el presidente galo ha vuelto a desenterrar uno de sus temas de predilección: la compatibilidad del islam y el sacrosanto laicismo, un argumento que promete ser uno de los ejes principales del programa del futuro candidato conservador

Sarkozy reabre el debate sobre el islam un año antes de las elecciones
Sarkozy reabre el debate sobre el islam un año antes de las elecciones

Porque, según Sarkozy, es «una de las preocupaciones de los franceses». Así lo hizo saber esta semana a un grupo de parlamentarios de su partido, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), a quien ha encargado la organización el 5 de abril de una convención sobre laicismo y el lugar que ocupan las religiones en Francia, según publicó ayer «Le Figaro».

Aunque a todas luces es el islam el que se encuentra en el punto de mira del dirigente. No sólo porque, con casi seis millones de musulmanes, se ha convertido en la segunda religión del país, sino porque de su práctica se derivan otros fenómenos, como el uso del burka –cuya utilización pública ha sido prohibida por ley–, que han generado un encendido debate político y social. Tanto que el inquilino del Elíseo está dispuesto a poner límites a este culto.

De la futura convención, Sarkozy espera proposiciones claras destinadas a crear un «islam de Francia» y no un «Islam en Francia», pues la laica sociedad francesa «no tiene por qué sufrir» la imposición de una creencia religiosa. En concreto, quiere acabar con los multitudinarios rezos que, a falta de suficientes lugares de culto, tienen lugar en las calles de muchas ciudades o los llamamientos públicos a la oración.

Dos situaciones que la extrema derecha ha venido denunciando estos últimos meses, pero que Sarkozy pretende reapropiarse para evitar que el Frente Nacional coseche votos a costa de esta temática. «Los racistas de ayer son los populistas de hoy», dijo en referencia a la formación de Marine Le Pen, a quien las encuestas pronostican una creciente intención de voto que podría comer cierto terreno a la derecha tradicional en las elecciones de 2012.

La voluntad de Sarkozy es que rápidamente se adopten al respecto medidas concretas en forma de resolución parlamentaria o simple orden prefectoral, aunque no descarta recurrir a la vía legislativa como ya hizo el presidente en el pasado en el caso del velo islámico integral, si fuera necesario.


Fracaso del multiculturalismo
«En nuestras democracias nos hemos preocupado demasiado por la identidad del que llega de fuera y no lo suficiente de la identidad del país que acoge», recalcaba el presidente francés hace unos días. Al contrario del modelo que se ha venido aplicando donde distintas comunidades coexisten sin integrarse, Sarkozy aboga por la asimilación. «Si se viene a Francia se tiene que aceptar fundirse en una sola comunidad, la comunidad nacional. Si no, mejor que no se venga», afirmó.