Vandalismo sindicalista

Los piquetes aprovechan el paro del transporte público para provocar destrozos en los comercios. Barcelona sufre un colapso monumental

Los sindicalistas, encapuchados, tiraron maniquíes y prendas de ropa al suelo
Los sindicalistas, encapuchados, tiraron maniquíes y prendas de ropa al suelo

BARCELONA- La capital catalana sufrió ayer una triple huelga de los servicios de metro, Renfe y taxistas autónomos, lo que provocó un monumental caos circulatorio en la ciudad, especialmente a partir de media tarde, coincidiendo con el fin de la jornada laboral. Los atascos fueron más que notables en las vías para salir de Barcelona, sobre todo en la avenida Diagonal. Por si fuera poco, las persistentes lluvias complicaron aún más la situación.
La jornada de paro del transporte, que fue en protesta por los recortes, fue aprovechada por los piquetes violentos de los sindicatos convocantes de la huelga, entre ellos, CGT y CNT, entre otros. Se dedicaron a boicotear a las tiendas Zara y Apple del centro de Barcelona. Concretamente, lanzaron cinco petardos en el interior del establecimiento de ropa e intentaron evitar su apertura, aunque no lo consiguieron.

Coacciones
Después de fracasar en este objetivo, se dedicaron a cortar el tráfico en la confluencia de Gran Vía con el paseo de Gràcia, e incluso imitaron con sus posturas a policías de tráfico. En total,más de un centenar de sindicalistas se dedicaron a coaccionar a los trabajadores de estas tiendas, además de provocar desperfectos en sus interiores, tirando al suelo maniquíes y prendas de ropa, y de gritar «¡esquiroles!» a los que trabajaban, pese a que la huelga afectó únicamente al transporte público. Un portavoz de CGT, Carlos Navarro, se atrevió incluso a justificar los actos vandálicos por «los contratos basura» que ofrecen estas marcas.
Los Mossos d'Esquadra no practicaron detenciones, pero identificaron a una treintena de personas por pintadas y destrozos en los citados comercios, entre otros sitios. Los agentes identificaron a ocho personas por pintadas en la estación de Sants, y a otras siete por pinchar la rueda a un taxista en la estación del Nord.

El paro del transporte público se juntó con la lluvia y con la operación salida de un puente de cuatro días, por lo que el colapso fue monumental a partir de media tarde. Fuentes de la Guardia Urbana señalaron que los principales atascos fueron en la Diagonal, en todas las rondas de la ciudad y en el centro. Además, se registraron colas de 18 kilómetros por la mañana en la C–58 –pese a que ha estrenado el carril bus-VAO– y de once kilómetros en la B–23, de Molins de Rei a la Diagonal.

Por su parte, hubo múltiples quejas de los usuarios del metro. Pese a los servicios mínimos del 33 por ciento dictados por la conselleria de Empresa y Empleo, los convoyes iban demasiado repletos de viajeros.