Dudamel caballo ganador

Festival de GranadaCarreño, Ginastera, Stravinsky. Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar. Director: G. Dudamel. Palacio de Carlos V, Granada, 25-6-10.

Para un festival cuyo tema genérico en esta edición es la mirada al otro lado del Atlántico y al mundo iberoamericano es difícil imaginar inauguración más «sonada» y con más gancho que la presencia del ya fenómeno mediático Gustavo Dudamel y sus chicos de la Sinfónica venezolana. Otra cosa es que el apostolado del artista, aprendido de su gran maestro Abreu, sobre la necesidad de que la música llegue a la mayor cantidad de personas, se quede en eso, en discurso, frente a la industriosa realidad de que el maestro no acepta la presencia de los micrófonos de la radio en su concierto, se supone que por el exclusivo contrato que le vincula a una multinacional. Pero a Palacio de Carlos V lleno, la primera jornada de Granada 2010 fue, no sólo sonada, incluso atronadora. Dudamel no midió la desmesura acústica que sus músicos pueden montar cuando tocan –¡y cómo tocan!– a pleno pulmón, y esto ya se advirtió desde la primera obra, la ligeramente plúmbea «Margariteña» de Inocente Carreño. Pero la pieza no fue nada frente al despliegue de decibelios de las danzas de «Estancia» de Ginastera, cuyo «Malambo» final es una de las páginas más estrepitosas del repertorio sinfónico. Aquí hubo despistes y deslices técnicos, pero la audiencia estaba rendida desde que el proteico Dudamel subió al escenario y el éxito fue rotundo. Para cerrar sesión quedaba «La consagración de la primavera», de la que el joven director hace una interpretación arrolladora, lo mejor de la noche. Las tres propinas terminaron de poner boca arriba al público, Dvorak, Falla –con el trompa fallando la mitad de las notas, pero ya daba igual– y, sobre todo, el «Mambo» de «West Side Story», que han convertido en su pieza fetiche, bailada/jaleada por la orquesta sin parar de tocar. Noche de oropel y gloria, pero Dudamel, además de vencer –convencer menos– y de crear espectáculo, puede dar más y mejor música.