El parón técnico del Bicing de 16 horas se zanja sin resultados

El Bicing estuvo cuatro horas más de las previstas sin funcionar y tampoco se pudo cambiar el sistema.

Durante varias horas, las bicis se aglutinaron en las estaciones ante la imposibilidad de los usuarios de utilizarlas
Durante varias horas, las bicis se aglutinaron en las estaciones ante la imposibilidad de los usuarios de utilizarlas

Barcelona- «El Bicing es un desastre». Como si de una antigua letanía se tratara, los usuarios repiten esta frase una y otra vez. Y lo hacen con melancolía, ante una idea que les parece fenomenal pero que la desidia municipal ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza. El penúltimo ejemplo no podría ser más explícito: el Bicing estuvo más de 16 horas sin funcionar, cuatro más de las previstas, para cambiar el sistema informático. El problema es que después de todo ese esfuerzo, el nuevo sistema no cuajó y tuvieron que volver a la versión anterior. Y, evidentemente, durante esas 16 horas el servicio no funcionó.

El Bicing es un servicio público de bicicletas que depende de Barcelona de Servicios Municipales (B:SM), aunque lo subcontrató a Clear Channel que, a su vez, hizo lo propio con Delphi. De entre toda esta deriva administrativa ha surgido un servicio problemático, defectuoso y, a menudo, peligroso. «En una semana se me ha salido la cadena y otra bici no tenía frenos», explicaba ayer Josep. Uno de los usuarios que se disponía a coger una bici ayer por la mañana en plaza Catalunya y, para su sorpresa, el servicio no funcionaba. «No tenía ni idea, a mi no me han avisado».


Poca previsión
Sí que lo habían hecho, pero, como de costumbre, a destiempo y con poca previsión. «Es una tomadura de pelo. No funciona el servicio, ni la web, ni atención al cliente sea por teléfono o por mail. No podemos reclamar nada y el aviso nos lo mandaron el día antes», señala David en una parada cercana. Y así fue. Con el añadido que, como explica David, el único aviso fue un mail que Bicing envió a los usuarios el lunes por la tarde, poco antes de que el servicio dejase de funcionar.

En este aviso podía leerse «el 10 de agosto se llevará a cabo una importante actualización del sistema informático, en consecuencia de la cual el sistema no estará operativo durante unas cuantas horas. Mientras se esté procediendo a la modificación del sistema, previsiblemente hasta el mediodía, las pantallas de las estaciones estarán en rojo y no se podrá utilizar Bicing». «Previsiblemente», el servicio no estuvo operativo al mediodía, si no, más bien, pasadas las cuatro de la tarde.

Mientras tanto, durante el cambio del sistema, los técnicos se percataron de que la nueva versión causaba grandes esperas a los usuarios que querían retirar una bicicleta, por lo que decidieron dar marcha atrás al proceso y continuar trabajando con el viejo sistema.

Por lo tanto, el nuevo sistema informático deberá ajustarse antes de entrar en funcionamiento. Fuentes municipales explicaron que, a pesar de que la operación ha ido bien, se detectó el problema y, para evitar más contratiempos, la empresa B:SM optó por mantener el sistema operativo actual con la máximas garantías antes de introducir definitivamente el nuevo sistema informático, que deberá culminarse en una segunda fase.

En cualquier caso, de las veinte personas preguntadas por este diario, sólo cinco sabían que ayer el Bicing no funcionaría. Pero ninguno que no lo haría hasta las cuatro de la tarde.


«Desesperante»
En plaza Universidad un grupo de jóvenes se amontonó junto a las estaciones de Bicing y entabló un debate sobre el servicio. Se quejaban del mantenimiento de las bicis, «hay barrios en los que es imposible conseguir una bici, nunca he visto a una furgoneta reponiendo», explicaba Xavi. «Lo de hoy no es más que otra perrería más. Hace tiempo que tengo el carnet del Bicing, aunque cada vez lo uso menos. Es desesperante. Un día de estos me voy a dar de baja, ¡pero seguro que también me cobran!», añade Jaume.

Y es que, pese a que algunos usuarios reconocen con la boca pequeña que el mantenimiento de las bicicletas ha mejorado el último año, el Bicing arrastra otro mal endémico, a parte de la falta de bicis en algunas estaciones y la falta de aparcamiento en otras, al que el Ayuntamiento ha sabido poner coto: los anclajes. «Dejé la bici aparcada y, al día siguiente, al coger otra bici para ir a trabajar, la pantalla me dijo que llevaba 17 horas dando vueltas por la ciudad. Cuando te descuidas ya te han cobrado y te toca pelearte con ellos para que te devuelvan el dinero», señala Miquel. «Tendrían que fijarse en ciudades con anclajes más robustos y menos cutres, como Sevilla», añade.


Pierde el 38 por ciento de abonados
Los usuarios reconocen que el servicio, en cuanto a mantenimiento, ha mejorado en este último año. Sin embargo, lo cierto es que las otras quejas habituales se mantienen: La falta de bicis en algunas paradas y la falta de sitio para aparcar en otras. Así las cosas, el Ayuntamiento explicó hace poco que el Bicing ha perdido el 38 por ciento de abonados, que han pasado de 192.000 a 119.546. La utilización de cada bicicleta también ha bajado, pasando de 8 a 5,6 usos al día, algo que ha ayudado a su mejor conservación. La encuesta del Ayuntamiento, además, refleja que los usuarios otorgan un 5,4 de valoración al servicio, cuando hace un año la nota era de un 4,8. Estas mejoras vienen dadas por el incremento en el coste del servicio. Así, este año el presupuesto destinado al Bicing es de 16,7 millones de euros, un 40 por ciento más que el año anterior. Un montante que se tradujo en más operarios reparando bicicletas (de 21 a 30) y más furgonetas repartiendo. Por ello, ahora se reparan 700 a la semana y hace un año, 400 al día. El coste de cada una es ya de 470 euros. Y es que se han modificado los elementos que más se estropeaban como los frenos o los neumáticos.