Fútbol

Huérfanos de goles y pasión

La quinta huelga del fútbol español nos dejó un fin de semana sin goles, con los estadios cerrados y con los protagonistas trabajando, como en los casos del Real Madrid y el Barcelona, o descansando, como en la mayoría de los equipos. Se espera que la reunión de mañana en la sede de la Liga sea el principio del fin para la desconvocatoria.

 
 

El acuerdo todavía está lejano, pero los futbolistas cederán un poco y la patronal será más generosa con el convenio, por lo que habrá que apostar por que el próximo fin de semana comenzará la Liga, salvo que se radicalicen las posturas.

La reunión que mantuvieron ayer la LFP y la AFE, en la sede de los futbolistas, sirvió para matizar, según ellos, algunos aspectos técnicos del convenio. Ni José Luis Astiazarán, presidente de la Liga, que se marchó corriendo a San Sebastián, ni Luis Rubiales, que «huyó» a Valencia para estar con su familia –acaba de ser padre por tercera vez– quisieron hablar. Así lo habían pactado y así fue. «Ha sido una reunión de trabajo muy intensa», acertó a comentar Luis Gil, gerente de la AFE.

Y en esa reunión se volvió a discutir sobre el fondo de garantía salarial, caballo de batalla de las reivindicaciones. En los tres últimos años los clubes han abonado 30 millones para pagar las deudas de aquellos que han entrado en Ley Concursal. Y parece que ahora aceptaban asegurar 40 millones para los próximos cuatro años. La AFE quiere que se cubra el fondo sin conocer una cantidad exacta y la Liga argumenta que eso la llevaría a la ruina más absoluta. La Patronal estaría dispuesta a aumentar los 40 millones y llegar hasta los 44 o 45. Por ahí tiene que llegar el acuerdo definitivo.

 El otro punto del conflicto es el fondo social. La Liga paga por ese concepto 2.200.000 euros por temporada y la AFE pide 3.100.000. Es un dinero a fondo perdido que el sindicato utiliza para sus gastos de personal, mantenimiento, explotación y gestión. Fuentes de la Liga han asegurado estos días quenunca llegarán a la cantidad exigida y lo más que habría sería una subida porcentual.

La situación es compleja cuando comienza una semana intensiva en fútbol. El Gamper se juega mañana en el Camp Nou. El martes juega el Villarreal ante el Odense la vuelta de la previa de la Liga de Campeones y el miércoles se disputa el Trofeo Bernabéu. El jueves llega el turno para el Athletic Club, el Sevilla y el Atlético en la Europa Liga. Y el viernes, el Barcelona se juega la Supercopa de Europa ante el Oporto en Mónaco.

Carrusel de partidos que ha motivado que muchos de los equipos implicados hagan una huelga «sui generis», con permiso de la AFE, y se hayan entrenado estos días en los que está convocado el paro. El Barcelona, que anda corto de preparación, trabajó ayer en doble sesión. El Real Madrid lo hizo por la tarde en Valdebebas con el arrepentido «Mou» al frente de los jugadores. Sevilla y Villarreal han trabajado con normalidad, lo mismo que el Athletic de Bielsa. Gregorio Manzano dio descanso ayer al Atlético para volver hoy a la actividad. Otros han respetado el paro. También, en Segunda División.