Ir de paisano es caro

A la policía secreta no se le da uniforme, pero tampoco se les paga un extra por usar su ropa. Tan sólo se financian los trajes de los nacionales que se dedican a labores de escolta

Los agentes no entienden que tengan que gastar más que sus compañeros de uniforme en el dinero que destinan para comprar ropa
Los agentes no entienden que tengan que gastar más que sus compañeros de uniforme en el dinero que destinan para comprar ropa

MADRID- Ir de incógnito es lo que tiene, que se debe evitar ser reconocido o llamar la atención. No es buena idea infiltrarse en una manifestación de antisistemas vistiendo de domingo, o pasear por los colegios como policía tutor en chándal. Para poder pasar inadvertido en todas esas operaciones policiales, los agentes, se entiende, no deben ir uniformados. Si además estos funcionarios se dedican de una forma exclusiva a estas labores, significa que día a día visten con el mismo tipo de ropa.

El problema y la gran diferencia con sus compañeros que sí van identificados como agentes es que a los uniformados se los equipa para salir a la calle. Es decir, se les facilitan los pantalones, camisas, camisetas, zapatos o botas. Una distinción que no se entiende desde dentro del Cuerpo y que sufren los afectados cada vez que salen a la calle.

Tema aparte son los policías que se dedican a tareas de escolta y seguridad de personalidades. Es decir, los que acompañan a cargos públicos como magistrados y políticos. Éstos, además, deben llevar también una indumentaria apropiada, pero que, quizá, significa un desembolso mayor ––los trajes suelen ser más caros que unos vaqueros y una cazadora–. A estos funcionarios sí se les abona un extra en la nómina que los ayuda a lucir corbata al lado de sus escoltados.

Claro que no siempre es equiparable al gasto, ni se les paga. Depende del Cuerpo policial y quién sea el que desembolsa ese sueldo, o sea, la administración que lo financie. Claro que independientemente de cómo vistan, lo cierto es que los malos tienen un sexto sentido para detectar a los policías disfrazados. Bien porque no cuiden los detalles, bien porque se han pasado la vida huyendo de ellos o con ellos en una sala de interrogatorio. En cualquier caso, los agentes piden que se les pague su «uniforme».