Manifestación

Bolonia: la mayor protesta estudiantil en más de 25 años

Estudiantes y profesores lamentan la política del Gobierno a la hora de implantar el proceso de Bolonia.

Un estudiante reta a los Mossos durante la manifestación del jueves
Un estudiante reta a los Mossos durante la manifestación del jueveslarazon

MADRID-En la recta final de la implantación del proceso de Bolonia, los estudiantes se han «levantado en armas» con contundencia. De hecho, desde hace más de 25 años la universidad española no vivía una protesta tan encendida de rechazo a las reformas académicas del Gobierno por parte de alumnos y profesores como la que ha generado ahora la puesta en marcha del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).Las movilizaciones estudiantiles comenzaron ya en 2001, aunque de forma minoritaria. Pero no fue hasta 2008 cuando cobraron mayor intensidad con dos huelgas generales de estudiantes y decenas de encierros en todos los campus españoles el más importante el que tuvo lugar en Barcelona, donde llegaron a permanecer encerrados entre 200 y 400 jóvenes más de 15 días.La política del encierro ha ido perdiendo fuerza a medida que los estudiantes comprobaban que la iniciativa no paralizaba Bolonia, pero no han faltado protestas masivas en las que han participado miles de personas. Las más destacadas fueron las convocadas el 22 de octubre de 2008, en 60 ciudades españolas, secundada por unos 110.000 estudiantes, el 13 de octubre de ese mismo año, en las que intervinieron 2000.000 jóvenes anti-Bolonia, y la manifestación ocurrida el miércoles, que acabó en una verdadera batalla campal después de que hubiera 80 personas heridas, entre ellas 30 periodistas e incluso un niño de diez años.La tensión continuó en Barcelona un día después y contagió a Baleares. Dos policías y diez estudiantes resultaron heridos leves en un enfrentamiento después de que los agentes de la Policía Nacional intentaran desalojar a 70 estudiantes que habían cortado la carretera de Valldemossa para protestar contra las cargas policiales que se habían producido en Barcelona. Las protestas en Cataluña aún se escuchan después de que se haya cuestionado la actuación de los Mossos y la intensidad de la carga policial. Para el próximo jueves hay convocada huelga de nuevo.La Conferencia de Rectores tuvo que apelar ayer al «diálogo y la reflexión como lo adecuado para abordar cuestiones universitarias y para afrontar discrepancias». Un caso aislado es el de un joven de la Autónoma de Barcelona en huelga de hambre desde el 23 de febrero. Los médicos temen que sufra lesiones irreversibles.La gran decepción para el Sindicato de Estudiantes ha sido que UGT y CC OO no se hayan puesto al frente de la protesta anti-Bolonia. «Nuestra labor consiste ahora en presionarles para que se posicionen y no miren hacia otro lado», explica Tohil Delgado, portavoz del sindicato, quien confirmó que en estas protestas han participado «desde estudiantes que no están interesados en política hasta antisistema, comunistas, anarquistas, anticapitalistas y hasta un sindicato de la izquierda abertzale». Además del Sindicato de Estudiantes, Bolonia ha activado a un número significativo de asociaciones universitarias de toda España creadas para otros fines y que finalmente han acabado uniéndose a la protesta a pesar de no estar coordinadas entre sí. 22.000 euros por carreraLa protesta la alimentan dos cuestiones que irritan sobremanera a los estudiantes: el encarecimiento de los estudios de posgrado, de tal manera que estudiar el grado y el máster para una familia española puede suponer el desembolso de 22.000 euros como mínimo por hijo en una universidad pública, según el sindicato de Estudiantes; y el hecho de que los planes de estudio y de futuro del alumnado se hacen muy dependientes de las empresas. «En los cuatro años necesarios para obtener el grado sólo se recibe un conocimiento específico durante año y medio, con lo que el título va a valer muy poco», dice Tohil Delgado.El ambiente entre el profesorado tampoco es bueno. «Los docentes no están participando casi nada en la reforma, no se ha contado con ellos y por eso hay desconfianza, desánimo y rechazo por Bolonia cuando son ellos los que tienen que aplicarla», explica Juan Antonio Lorenzo Vicente, profesor titular de la Universidad Complutense de Madrid. En su opinión, Bolonia «era una oportunidad estupenda para ponernos a la altura de los mejores sistemas educativos europeos, pero la política que se aplica hace que este objetivo sea de dudoso éxito». Lorenzo Vicente lamenta la forma en que el Gobierno está aplicando Bolonia ya que una reforma de esta magnitud «requiere cambios en infraestructuras y recursos, pero nos piden que esto se haga con un coste cero. En definitiva, «sí al Espacio Europeo de Educación Superior; no a la reforma que está implantando el Gobierno».