Cabrera se viste de verde tras una jornada final en Augusta para el recuerdo

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Barcelona- El Masters de Augusta siempre ha tenido un misticismo especial que le hace ser un torneo único en el mundo del golf. Lo ocurrido el domingo no hace sino ratificar que el Masters es diferente. Fue una jornada final apasionante, que quedará para siempre en el recuerdo de los aficionados. La chaqueta verde acabó en el armario de Ángel Cabrera, el primer argentino en conseguirlo, un golfista atípico que necesitó hasta de traductor para expresar su alegría.Pero la jornada comenzó con un partido impresionante, con los dos mejores jugadores del mundo cara a cara. Tiger Woods y Phil Mickelson necesitaban casi un milagro para optar al título, y casi lo logran. El zurdo firmó 30 golpes en la primera vuelta, récord del torneo, y se colocó a un golpe del líder. El «Tigre» fue más despacio, pero igual de implacable. Y también se acercó al liderato tras un gran «birdie» en el 16. El público estaba alucinado y con sus gritos amedrentaba a los líderes, incapaces de batir al campo hasta ese momento. Pero sendos «bogeys» en el 18 enterraron sus posibilidades.Fue entonces cuando la lucha se centró entre Chad Campbell, Kenny Perry y el propio Cabrera, que acabó coronándose en el segundo hoyo del desempate. Perry tuvo la ocasión de convertirse en el campeón más viejo de la historia, pero hizo «bogey» en el 17 y 18. Y es que Augusta pesa mucho. De los españoles, ni rastro.