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La metamorfosis de Michael Jackson: cambiar el color de la piel es posible pero a costa de perder la salud

Michael Jackson pasará a la historia no sólo por ser el rey del pop y un genio de la música, sino también por el proceso de transformación al que sometió a su cuerpo. Se estrechó la nariz, abultó los pómulos, modificó la barbilla y aclaró la piel. Pasó de negro a blanco pero sacrificando la salud.
Un medicamento muy agresivo es la «fórmula mágica» que utilizó el «Rey del Pop» para modificar el tono de su piel. Ello le llevó a sacrificar su organismo, ya que sus pulmones e hígado sufrieron las consecuencias.
 

  • De Negro a blanco: Cambiar el color de la piel es posible, pero a costa de perder la salud
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    De Negro a blanco: Cambiar el color de la piel es posible, pero a costa de perder la salud
Madrid.

Tiempo de lectura 8 min.

03 de julio de 2009. 09:53h

Comentada
Madrid. 3/7/2009

La obsesión por la piel blanca siempre se ha atribuido a la cultura asiática. Geishas que cuidaban su piel con suma meticulosidad para evitar que se oscureciera, y presumían de una piel blanca, inmaculada. Al mismo tiempo, cuando las personas se medían de forma cruel por una sociedad «clasificada» y en la que el estatus marcaba la posición que se ocupaba, las situadas más altas evitaban los rayos solares para poder distinguirse de las bajas, cuya tez siempre se mantenía bronceada por trabajar en el campo.
Todo ello ha desembocado en modas y estéticas que se han distinguido por el color de la piel. Y en muchos casos, esto se ha convertido en una obsesión, como ha ocurrido en la figura de la leyenda del pop, Michael Jackson. O, ¿cómo un joven negro se convirtió en apenas unos años en un hombre blanco?
Mucho se ha especulado sobre los motivos que le llevaron a cambiar el negro de su piel, el mismo sin el que quizás no hubiera heredado ese potencial como cantante y estrella. Eso sólo quizás el mismo lo supiese, pero la forma en que lo consiguió sí que se puede desvelar. Una de las teorías que se barajaba  era que se «desteñía» por culpa del vitíligo, una patología adquirida, congénita y hereditaria que provoca la despigmentación de la piel. Justo para esta enfermedad cutánea existe un tratamiento exclusivo para una serie de pacientes en los que ningún otro método terapéutico funciona, porque tienen más del 80 por ciento de su piel afectada. «En ellos, lo más eficaz es utilizar un medicamento en el que despigmenta el poco espacio de dermis que aún tiene algún tipo de color», manifiesta Julián Sánchez Conejo-Mir, presidente de la Asociación española de Dermatología y Veneorología (AEDV).
Sobre su uso los especialistas son tajantes. «Claramente se trata de un medicamento de prescripción médica, puede dar alergia de contacto, ya que constituye una sustancia tóxica para el melanocito que hace que la persona ya no tenga ningún tipo de defensa contra el sol. Cuando lo indicamos, en algún caso excepcional, evidentemente se le explica este efecto secundario y debe firmar por ello el consentimiento informado», explica Agustín Alomar, especialista del Servicio de Dermatología del Hospital de la Santa Creu y Sant Pau de Barcelona. Por ello, se subrayan los peligros de «matar» la protección natural de la piel frente al sol. «Nunca lo utilizamos en toda la superficie corporal, como debía ser el caso de Michael Jackson. No conozco la posible toxicidad en esas circunstancias. La idea de que utilizó este producto nos es contrastada a través de una conversación con un cirujano plástico que mantiene cierta relación con  colegas de Los Ángeles», recalca Alomar.
El medicamento en sí, de aplicación tópica, se conoce como monobenzona, se comercializa como Benoquin, –que responde al compuesto químico monobencileter de hidroquinona–, y su uso no contempla la vuelta atrás. Es decir, el blanqueamiento que se logra con la aplicación de la crema –que en cualquier caso no debe superar los tres meses– es para siempre. La agresividad del fármaco es tal, que, como explica Elia Roo, coordinadora de la Unidad de Dermatología Estética del Hospital Sur de Alcorcón en Madrid, «como compuesto químico se utiliza en la fabricación de gomas y cauchos –como un derivado de la acetona– y se recomienda encarecidamente a los empleados que cubran sus manos con guantes para evitar el contacto y, con ello, la consiguiente despigmentación».
Los estudios disponibles muestran que la monobenzona incrementa la excreción de melanina de los melanocitos, aumenta la degradación de melanosomas, inhibe la tirocinasa y destruye los organelos membranosos. Una vez que se produce la destrucción de los melanocitos, por la reacción dérmica provocada por la monobenzona tópica, la despigmentación es permanente, por lo que se recomienda únicamente como despigmentante en pacientes con vitíligo extenso, generalizado o universal. La despigmentación puede tardar en presentarse de uno a cuatro meses, mientras la melanina ya existente se pierde con la exfoliación normal del estrado córneo y la excreción de la nueva melanina se incrementa por la acción de la monobenzona.
Sin embargo, los problemas llegan después de obtener los resultados por culpa de un uso abusivo. «El medicamento, que también se puede administrar vía oral, en dosis muy altas, como a las que se sometió el cantante, dañan el hígado y los pulmones», declara Conejo-Mir. Fibrosis quística, crisis de EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) y neumonías se presentan como algunas de las complicaciones más comunes del abuso del compuesto. Sin olvidar, además, que la absorción de esta sustancia daña el hígado, «quizás lo más peligroso. De hecho, el cantante tuvo que permanecer ingresado durante mucho tiempo como consecuencia de ello», apunta el presidente de la AEDV.
Por otro lado, el «homicidio» de la capa natural de protección frente al astro rey y demás fuentes de agresión externa puede desencadenar, sin duda alguna, cualquier tipo de cáncer en la piel. Así, lo explica Conejo-Mir: «En el fondo, esa actitud histriónica de salir a la calle con paraguas, tapado hasta arriba, siempre pegado a unas gafas de sol, con guantes y mascarilla, no se debe a otra cosa más que Jackson debía recurrir a una capa artificial que pudiese resguardar a su cuerpo de la acción maligna de los rayos solares». De ahí, las especulaciones sobre un posible tumor cutáneo del artista, que le obligaba a mantenerse alejado de los rayos solares la mayor parte del tiempo.

Una salud perjudicada
Con sólo aclararse la piel, ya había deteriorado un organismo que «hacía aguas» en muchos de sus sistemas. De las consecuencias de las lesiones en sus pulmones, el rey del pop pudo desarrollar una enfermedad muy rara y genética conocida como deficiencia de Alfa-1 Antitripsina, que afecta a 1 de cada 2.000 personas, ya que se encontraba en espera de un transplante pulmonar, según fuentes de TMZ.
Esta sustancia es una proteína que se sintetiza en el hígado: una antiproteasa, que en condiciones normales se mantiene en equilibrio en la sangre entre las cantidades de Alfa-1 excretadas desde el hígado (antiproteasas) y las elastasas (proteasas) producida por los glóbulos blancos neutrófilos principalmente y que aumentan con el tabaco. Cuando esta armonía se rompe a favor de las proteasas producidas por los glóbulos blancos, éstas siguen limpiando tanto que destruyen los tejidos y dando síntomas de enfermedad y/o alteraciones analíticas cuantificables. Entre las principales «averías orgánicas», los pulmones y el hígado son los más perjudicados.
Sus problemas respiratorios no sólo tenían este desencadenante, la cirugía, más bien el abuso de la misma, también cobró un papel importante. David Cohen, presidente de honor de la Sociedad Española de Cirugía Estética (SECE), explica que «una rinoplastia tiene un 80 por ciento de riesgo y eso debe tenerse en cuenta a la hora de practicar una intervención. Además, es de las operaciones que más seguimientos y revisiones requiere a largo plazo. Puede que el abuso de intervenciones en este órgano hiciese que perdiera su funcionalidad y, al final, hubiera dejado de respirar por él mismo». Además de la nariz, también se retocó el mentón, «para lo que se empleó un implante sintético de silicona con un pequeño hueco, que simulaba, una vez colocado, un hoyuelo», apunta el vicepresidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (Secpre), Miguel Chamosa. En su opinión: «El resultado que ha sufrido Michael Jackson es, cuanto menos, inquietante. Se puede denominar, en mi opinión, de una "nueva raza", nada que ver con cualquier realidad que se pretenda sólo mejorar». Asimismo, Cohen apunta que «en este caso, podemos decir que el paciente sufría dismorfofobia, es decir, no se sentía contento con su apariencia. De ahí, el abuso del bisturí».
 

De paciente a «cliente» y de profesional médico a «mercenario»
«A la medicina no se le puede pedir imposibles», subraya Chamosa. A veces, hay límites que no deben sobrepasarse y los profesionales de la sanidad lo saben. En el campo de la cirugía y la medicina estética, este debate está abierto. «Cada rostro tiene una armonía y cualquier retoque debe intentar mantenerla, no se trata de intervenir para cambiar, sino para mejorar», expone Cohen.

Saltarse las normas
Por ello, estos especialistas recalcan su papel como psicólogos a la hora de «parar los pies» a peticiones imposibles. «En no pocos casos nos encontramos con pacientes que desean una transformación de la armonía de única y personal de uno mismo. Y eso no forma parte de nuestro trabajo. Tenemos que hacer ver a los pacientes qué necesidades se pueden cubrir y cuáles no. Si no, luego nos encontramos ante esperpentos como en el caso del cantante, en el que se observa que se han saltado claramente las normas para satisfacer deseos», recalca Cohen.
«En ocasiones, en la consulta, delante nuestro se sientan "clientes" y no pacientes y frente a ellos, quienes les complacen no merecen otro título que el de "mercenarios", y no médicos, ya que acceden a todo tipo de peticiones. Hay que tener cuidado con todo esto», declara Chamosa.


 

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