Perpiñán abraza a Le Pen

Louis Aliot, ex pareja de la líder ultra, parte como favorito para conquistar para Reagrupación Nacional la primera gran ciudad francesa en las elecciones municipales

Campaign posters of Jean-Marc Pujol, Mayor of Perpignan, are seen in front of the city hall in Perpignan
Una mujer observa los carteles electorales en una calle de Perpiñán/REUTERSSTRINGERReuters

Hace quince días el fugado ex presidente catalán Carles Puigdemont acudía a darse un baño de banderas esteladas y lazos amarillos en la localidad francesa de Perpiñán, donde fue aclamado por más de 100.000 fervientes seguidores de las consignas independentistas en un acto apoyado por las autoridades locales de las que París ha querido tomar distancia. El mitin de Puigdemont en la localidad francesa coincidía con un movimiento de especial efervescencia política, el inicio de una campaña electoral de cara a las elecciones municipales que este domingo, bajo la sombra del coronavirus, se celebran en Francia y en las que, precisamente, Perpiñán podría convertirse en el gran trofeo para la extrema derecha de Marine Le Pen.

Eso es al menos lo que sugieren todos los sondeos desde hace meses. Perpiñán puede ser la primera de las grandes ciudades francesas, de más de 100.000 habitantes, que tenga un alcalde de la ultraderecha. Louis Aliot, ex pareja sentimental de Le Pen, es el candidato a asaltar la Alcaldía y podría transformarse en uno de los grandes ganadores de estos comicios municipales en detrimento del actual alcalde, el conservador Jean-Marc Pujol, que fue el «anfitrión» de Puigdemont y de sus fieles hace dos semanas. Según las últimas encuestas, la lista ultraderechista llegaría al 35% de apoyos, mientras que la del alcalde actual apenas pasaría del 19%.

El posible triunfo de Aliot, que es la tercera vez que compite por el consistorio, se explica en parte por el fracaso de todo lo demás. Hace seis años, en las anteriores municipales, un frente republicano puso freno a la ultraderecha en su ambición de conquistar la Alcaldía. Ahora, esa posibilidad parece mucho más lejana y el mantenimiento de varias listas desunidas que pasen a segunda vuelta, facilitaría las cosas a la ultraderecha. También se explica por el fracaso del macronismo municipal, algo que el partido del presidente intentará disimular con los resultados de las grandes urbes, pero ni siquiera eso lo tiene asegurado en estos comicios en los que el factor abstención derivado del coronavirus puede irrumpir con consecuencias incalculables. El otro factor que explica el ascenso de la ultraderecha en varias localidades del sureste francés es la crisis que arrastra el socialismo local y la fragmentación de la izquierda en una sopa de letras.

Pero la propia estrategia de Aliot también llama la atención. No concurre con las siglas del Reagrupamiento Nacional de Le Pen ni usa sus símbolos en la campaña. No en vano, Aliot sabe de estrategias. En el Frente Nacional contribuyó a la llamada estrategia de desdiabolización del partido para eliminar las posiciones más extremistas, de tinte racista y antisemita, heredadas del fundador del movimiento, Jean Marie Le Pen. El aspirante a alcalde se considera «patriota» y conservador, como suele proclamar en cada entrevista, pero no de extrema derecha.

Perpiñán siempre ha sido un territorio propicio para la extrema derecha. Aquí vive una nutrida comunidad de «pieds-noirs», población francesa expulsada de Argelia después de la independencia de este país, en 1962. Debido al trauma que sufrieron, los «pieds-noirs» y sus descendientes desarrollaron un fuerte sentimiento nacionalista, que se alimentó aún más al tener que convivir luego con los inmigrantes magrebíes.

Este complejo mosaico social alimentado por fuertes desigualdades y un desinterés de París por el desarrollo de infraestructuras deparamentales, ha alimentado el voto a la ultraderecha durante los últimos años.

Toda la estrategia de Le Pen en estas municipales pasa por ganar Perpiñán. En parte porque las municipales no son terreno favorable para el partido ultraderechista y conseguir una ciudad de este tamaño crearía un precedente remarcable y un buen trampolín a la hora de lanzar su candidatura para las presidenciales de 2022, en las que tanto ella como Macron esperan repetir duelo directo en la segunda vuelta.