Las mezquitas se vacían en el viernes de oración por el Covid-19

La mezquita azul de Estambul, Al Aqsa de Jerusalén o Hassan II de Casablanca cierran sus puertas para combatir la propagación del virus

Coronavirus pandemia en Indonesia
Un miembro de la fuerza policial de Indonesia trabaja para desinfectar la Gran Mezquita de Baiturrahman, antes de la oración del viernes, en Banda Aceh, Indonesia,HOTLI SIMANJUNTAK/EPA-EFEEFE

Viernes de oración en el mundo musulmán y, por primera vez que se recuerda en la historia, en la comunal “jutba” (oración del medio día) no se vieron feligreses en las mezquitas desde Marruecos a Indonesia. Imágenes insólitas como la de la sagrada Kaaba desierta y silenciosa, la mezquita azul de Estambul, la mezquita de Al Aqsa en Jerusalén o la gran mezquita de Hassan II en Casablanca cerraron ayer sus puertas, como parte de las medidas adoptadas en Oriente Medio y países musulmanes para luchar contra el corona virus.

Líbano se prepara para contener el contagio

Por tierra, mar y aire, el Líbano está cerrado al exterior para controlar la propagación del COVID-19 que, según cifras oficiales, hasta la fecha ha contagiado a 163 personas y ha matado a cuatro desde que se detectó el primer caso el 21 de febrero. Estas medidas, adoptadas por “la emergencia sanitaria”, comenzaron a ponerse en práctica este jueves y permanecerá hasta el 29 de marzo, aunque es posible una prorroga.

“Medidas extremas para situaciones extremas, pero no hay que olvidar que el país del cedro ya está viviendo una situación extrema por la crisis económica”, advierte a LA RAZÓN el doctor Ganem.

“Con un grupo de voluntarios nos hemos organizado para recolectar dinero, comprar material sanitario y donarlo a la Cruz Roja libanesa o otras organizaciones que trabajan en la lucha contra el COVID19. También llevamos comida a los que no pueden salir de casa y hemos creado una unidad respiratoria”, explica por teléfono Ganem.

El Líbano no tiene servicios de Salud Pública, el 80 por ciento de los servicios hospitalarios son privados y hay solo un hospital gubernamental, el Rafic Hariri, para tratar todos los casos de corona virus, lo que hace sospechar que el numero de infectados en el país es mucho más que el de pacientes registrados en el hospital.

“Teniendo en cuenta que las familias árabes son numerosas y que les es imposible quedarse en casa sin salir, se espera que haya muchos más casos que los que el gobierno tiene controlados”, advierte este médico libanés.

Además, hay que añadir que el test para detectar el virus cuesta 150.000 LL (unos 100$ al cambio oficial) por lo que muchas familias libanesas que rozan la línea de la pobreza no van a gastar esta cantidad cuando tienen dificultades para llegar a fin de mes.

A pesar de las dificultades económicas que afronta el país, el Gobierno libanés sigue con su lucha para frenar la pandemia y desde el Ministerio de Asuntos Exteriores se ha solicitado la asistencia de varios países y organizaciones internacionales para garantizar equipos y suministros médicos para el Líbano.

China, que ya ha entregado un lote de asistencia medica al Líbano, está dispuesta a proporcionar una segunda entrega de material sanitario.

Una Siria devastada, sin medios contra el virus

En la vecina Siria, el Gobierno asegura que no hay ni un solo caso de COVID-19, pero el descontrol general que se vive es una bomba de relojería para este país en guerra. Con cientos de instalaciones sanitarias destruidas por los bombardeos, la atención sanitaria es una quimera en muchas de las provincias del país que han sufrido los estragos de la guerra. Por ese motivo es prácticamente imposible tomar medidas para prevenir el virus. Además, el gobierno de Bashar al Asad está con la soga al cuello por las sanciones lo que hace aún más difícil dedicar partidas presupuestarias para adquirir material médico.

Jordania impone nuevas restricciones

En Jordania, desde el 17 de marzo, el rey Abdullah II emitió un decreto real para activar la ley de emergencia, pero el gobierno ya había impuesto una serie de restricciones preventivas.

Según el Ministerio de Salud, Jordania ha registrado 69 casos de COVID-19 hasta el 19 de marzo. El gobierno jordano cerró las fronteras terrestres y aéreas del reino, se hizo cargo de 34 hoteles para convertirlos en centros de cuarentena, prohibió multitudes de 10 personas o más, y cerró negocios y oficinas públicas y privadas, con excepción de servicios de salud y servicios esenciales. Las autoridades jordanas no han impuesto el toque de queda, pero instaron a las personas a no abandonar sus hogares, excepto en situaciones de emergencia y para satisfacer las necesidades básicas.

Además de las restricciones impuestas para prevenir la propagación del virus, el gobierno también está considerando poner medidas para combatir el aumento de los precios durante la crisis. El Gobierno también anunció la liberación de 480 detenidos, de 1,200 presos en prisión preventiva, y pospuso el encarcelamiento de quienes no pudieron pagar sus deudas, que suman un total de 3,081 personas, para reducir el riesgo de infección en las cárceles.

Irak contabiliza diez muertos

Hasta la fecha, Irak registró 10 muertos por el corona virus y 93 contagios. En el Kurdistán iraquí, donde hay 28 infectados del COVID-19, se decretó la semana pasada el toque de queda durante 48 horas para frenar la pandemia, y se prohibió concentraciones multitudinarias para la fiesta del Nowruz, el Año Nuevo persa, que comenzó ayer.

Irán, el país más castigado

En la vecina Irán, que sufre el peor brote en Oriente Medio con un total de 1.433 muertes y 20.000 casos confirmados, el Año Nuevo ha comenzado con comercios cerrados y calles vacías y las promesas de los líderes de que combatirá el virus y mejorará la economía.

En los países de Golfo la epidemia del coronavirus es menos severa. Entre los seis estados del Golfo suman 1.200 casos, donde Qatar tiene el número mayor de contagios con 452 casos.

Qatar, en alerta

La antigua zona industrial de Qatar se ha convertido en un punto caliente para el coronavirus en este estado del Golfo, poniendo en riesgo a muchos trabajadores migrantes que viven y trabajan en el área en concesionarios de automóviles, almacenes y tiendas. Este país productor de petróleo depende de aproximadamente 2 millones de trabajadores migrantes, principalmente de países asiáticos como Nepal, India y Filipinas.

En Emiratos Árabes Unidos (EAU), donde el número total de infectados ha aumentado a 74 en todo el país, se han tomado medidas preventivas similares a otros países.

En Bahrein, donde se ha suspendido la Formula Uno, se han registrado 189 casos de contagios, de los cueles 30 se han recuperado.

Por último, Turquía ha registrado su primer caso de muerte por el nuevo virus y asciende a un centenar el número de infectados. Las autoridades turcas han decretado el cierre de escuelas y universidades, así como de espacios públicos, y han suspendido las oraciones colectivas de las mezquitas.