Parejas españolas atrapadas en Kiev: “El Gobierno de nuestro país nos ha abandonado”

Veinte matrimonios que viajaron a Ucrania a por sus hijos de gestación subrogada no pueden regresar a España por un cambio de criterio en la inscripción de recién nacidos

El cierre de fronteras y la paralización de la administración en numerosos países ha afectado a decenas de parejas españolas en el extranjero que habían viajado a recoger a sus hijos nacidos por gestación subrogada. Es el caso de Mar M. V. y de su marido, de Illescas, varados desde el mes de febrero en Kiev, la capital de Ucrania.

Tras “muchos baches en el camino” y ocho años de espera, explica Mar, lograron cumplir su sueño y tener por fin a su hija. “Comenzamos este proceso en mayo de 2017 y tras ocho intentos de fecundación in vitro llegó nuestro deseado embarazo, pero los obstáculos no quedaron ahí, ya que nuestra gestante tuvo que ser ingresada por diferentes complicaciones hasta que nuestra pequeña decidió llegar al mundo este pasado mes de febrero”.

Las complicaciones del embarazo hicieron que el bebé naciera de forma prematura, por lo que tuvo que permanecer ingresada tres semanas. Mientras los padres gestionaban la tramitación del pasaporte de la recién nacida para que pudiera salir de Ucrania llegó el terremoto del coronavirus y todo cambió. Como fichas de dominó, las fronteras de muchos países a lo largo y ancho de Europa y de medio mundo echaron el cierre.

Mar y su marido y hasta casi veinte parejas españolas se encuentran en la misma situación en Ucrania, varados en un país que no pertenece a la Unión Europea, con el miedo a la pandemia y sin tener cerca a familiares en un momento tan delicado. Lo peor de todo, cuenta, es que las autoridades españolas no están facilitando las cosas, denuncia Mar. “Nos vemos totalmente abandonados por nuestro país y es muy triste”, explica por teléfono.

El origen del problema está en un cambio de criterio de las autoridades españolas desde 2019 en la inscripción de bebés nacidos por maternidad subrogada en Ucrania, que obliga a los bebés a tener pasaporte ucraniano para venir a España. “Con esta medida, el Gobierno español bloqueó el registro de nuestros hijos nacidos en Ucrania, no reconociéndolos como españoles, mediante una instrucción administrativa, no mediante una ley. Sin embargo, nuestra Constitución dice que un bebe será reconocido como español si es hijo de un español”.

Hasta hace unos meses, bastaba con demostrar la paternidad y la declaración de la gestante en la que se reconoce al padre para que la embajada española inscribiera al bebé nacido por gestación subrogada, pero la oficina consular de España en Kiev ya no hace ese trámite al no haber una sentencia judicial de filiación.

Un salvoconducto, la salida

Mar y su marido necesitan conseguir en Kiev la ciudadanía ucraniana de su hija y después el pasaporte para poder abandonar ese país. “Con motivo del virus estamos atrapados, sin poder realizar los trámites administrativos, con el país en cuarentena, el aeropuerto y las fronteras cerrados, y sin poder dar a nuestra hija una valoración médica que necesita por su condición de bebé prematuro”, relata Mar.

¿Qué es lo que ella y las otras parejas españolas atrapadas en Ucrania están pidiendo al Gobierno español? “Hemos contactado con la embajada de España y al Ministerio de Asuntos Exteriores para que nos proporcionen un salvoconducto, como se ha hecho con otros padres de Italia, Francia o Argentina, pero nos lo han negado. Sin embargo, a varias parejas españolas en países como Estados Unidos se les ha repatriado a España”. La idea es que ese hipotético salvaconducto les permitiría volver a España, donde continuarían con el proceso administrativo que en Kiev no están pudiendo completar ahora por el cierre gubernamental.

El caso de Mar conlleva un agravante. Su madre está hospitalizada con síntomas de coronavirus y no podrán ir a recogerla cuando sea dada de alta. Ni ella ni las otras parejas en su misma situación entienden que “nuestro Gobierno, a pesar de recomendar volver a nuestro país por esta pandemia, no nos ayuda, nos abandona y nos tiene desprotegidos”.

Mar teme que el agravamiento de la situación empeore su situación en Kiev, donde están viviendo en un apartamento proporcionado por la clínica que les ha guiado en el proceso de reproducción asistida. “Nuestro seguro sanitario y visado de turistas tienen una duración de 90 días y a nuestra hija no podemos darle la atención médica que necesita porque no podemos hacerle un seguro médico, porque oficialmente no es española”.

Mar lamenta que su situación de padres por gestación subrogada les penalice en un momento tan crítico como el de la pandemia del coronavirus. “Hemos actuando conforme a la ley. Hay gente que se hipoteca para el resto de su vida para ser padre. El problema viene de España, no de Ucrania, donde hemos recibido todo el apoyo de nuestras gestantes, que son ángeles, personas maravillosas que nos han ayudado mucho”.