La “abuelita mochilera” y otras 4 españolas atrapadas en Birmania: “Vamos a caer como moscas"

“La situación aquí es terrorífica”, denuncia una de ellas, diabética y sin medicamentos. “Nos quedamos sin visado y no nos lo renuevan”

“Estamos cagadas de miedo. La situación aquí es terrorífica. Vamos a caer como moscas, estamos muy asustadas. Necesitamos ayuda ya”. Es el mensaje de auxilio lanzado por Katina López, natural de Asturias, al email de LA RAZÓN. Ella es una de las integrantes de un grupo de cinco españolas de entre 66 y 85 años atrapadas en Birmania, a donde viajaron como turistas el pasado día 10. Hasta hace unas horas no tenían posibilidad de comprar un billete de avión para regresar a España debido al cierre de fronteras.

Mercedes Gómez (73), Amparo Martín (71), Ana Fernández (66), Katina López (66) y Cándida García (85) conforman esta expedición de aventureras. La última, Cándida, es la famosa “abuelita mochilera”, que a sus 85 años puede presumir de haber dado la vuelta al mundo varias veces desde que se jubiló hace casi 20 años. Ninguna se conocía antes de realizar este viaje, pero cuatro de ellas lograron contactar mediante las redes sociales con “la abuelita mochilera” para proponerle un viaje juntas a este país asiático. “Cuando salimos de España sólo había unos cuantos casos y ninguno en Birmania. Al principio, cuando íbamos por la calle todo el mundo quería hacerse una foto con nosotras. Ahora, cuando nos ven y se dan cuenta de que somos europeas, se alejan”, lamenta Katina.

La historia de Katina es especialmente preocupante. Es diabética y, como el resto de sus compañeras, se queda sin seguro médico a partir de este jueves. “Tengo que salir de aquí sí o sí. No solo soy diabética sino que padezco una insuficiencia pancreática y necesito una medicación que aquí no me dan si no es con receta médica". Katina ha pedido que le envíen desde España la medicación, pero no sabe si podrá llegar dado el bloqueo de fronteras que existe a causa de la pandemia.

“Mi idea”, añade desde la habitación de su hotel Cándida, más conocida como “Kandy, la abuelita mochilera”, “era alquilar una casa durante un mes aquí, en Birmania, a la espera de que pase todo esto, pero sin visado no podemos alquilar nada. El Gobierno de este país lo que quiere es que no quede aquí ningún europeo”.

Lo cierto es que de momento no pueden comprar billetes de avión. “Todos los vuelos hacen escala en Bangkok y para estar de tránsito en esa ciudad nos exigen un certificado médico que diga que estamos libres de coronavirus. El problema surge al no poder obtener el certificado ya que necesitamos un seguro de viaje que nos cubra la asistencia médica por coronavirus y éste cuesta 200.000 euros, cosa harto imposible porque ninguna compañía nos lo hace”.

Katina explica que la cuestión de dinero no es la principal “si no las fronteras". “No nos admiten en ningún aeropuerto ni estando de tránsito”, se queja. De momento están viviendo en un hotel de Yangón, la ciudad más grande del país, angustiadas por la situación en un país lejano y conmocionado, como el resto de países, por la pandemia. Su tabla de salvación es el consulado español, “que nos transmite buenas palabras y mucho ánimo”, explica Katina por teléfono a LA RAZÓN. Y también el anuncio de la cónsul de que encontrarán un billete para ellas sin fecha definida, sin necesidad de visa ni certificados médicos. ¡Alivio!

Cándida, la abuela viajera, es una enamorada del sudeste asiático. “Me encantan estos países. He estado seis veces en Birmania y no me importaría volver tres veces más. En la India he estado 22 veces y en Vietnam en 14 ocasiones. No hago nada más que viajar". Cuando las cuatro compañeras le propusieron este viaje, aceptó sin pensárselo dos veces. "Tramitamos los visados y planeamos la ruta. Todo bien. Pero cuando me di cuenta de lo que pasaba fue al subir al avión. Estaba casi vacío, me extrañó muchísimo. En Birmania los primeros días la gente iba sin mascarillas y hacía vida normal. Hasta que en mitad del viaje nos llamaron de la aerolínea Emirates para decirnos que se habían suspendido todos los vuelos hasta mayo”.

Apestadas europeas

Ahí empezó el drama y la creciente preocupación en el grupo. “En la calle, cuando se daban cuenta que éramos españolas nos trataban como si tuviéramos la sarna. Empezamos a ver las primeras mascarillas. Todo fue en aumento, así que contactamos con el consultado, donde nos pidieron viajar hasta la ciudad de Yangon porque es donde está el aeropuerto”.

En Birmania oficialmente solo admiten dos casos por Covid-19, pero la situación en este país “es terrorífica teniendo en cuenta la infraestructura sanitaria tan débil que tienen", explica Katina. Según la agencia RFI, sólo se han practicado pruebas a unas 200 personas, sobre una población de 53 millones de habitantes. La ciudad de Yangón “ha entrado en pánico”, añade Katina. “En 48 horas pasaron de ir tranquilos por la calle a llevar mascarillas. Vayas donde vayas te puedes bañar en hidrogel. Nos toman la temperatura entremos donde entremos. Nosotras somos apestadas, igual que el resto de occidentales. Nos han contado que en la India a algunos europeos les escupen por la calle. Tenemos miedo que aquí acaben así”.