Lukashenko: «Hasta que me maten no habrá nuevas elecciones»

La UE celebra el miércoles una cumbre extraordinaria para apoyar las aspiraciones democráticas de los bielorrusos y condenar la represión

El dictador más antiguo de Europa se atrinchera. A pesar de las multitudinarias manifestaciones del domingo, Alexander Lukashenso, se niega de manera contumaz a la celebración de nuevos comicios en Bielorrusia, como reclaman la oposición y la UE. «Ya celebramos unas elecciones. Hasta que me maten no habrá nuevas elecciones», aseguró ayer mientras visitaba una fábrica de tractores.

El el 9 de agosto, el líder bielorruso se autoproclamó ganador aplastante de los últimos comicios con un 80%. Pero la ausencia de verificadores internacionales y el sospechoso resultado hacen que sobre estas elecciones planee la sospecha de fraude. La brutal represión contra las protestas y la huida a Lituania de la principal líder de la oposición, Svetlana Tijanovskaya, han hecho que el mandatario bielorruso, que lleva en el poder desde 1994, haya perdido el favor de la UE y se haya acercado peligrosamente a Vladimir Putin. O quizás sea más exacto decir que es Moscú el que ha vuelto a acercarse a Misk. Los dos mandatarios han hablado hasta en dos ocasiones el pasado fin de semana y Putin se ha ofrecido a ayudar, aunque se desconoce hasta dónde está dispuesto a llegar.

El viernes, los Veintisiete dieron luz verde de manera unánime a la imposición de sanciones contra el país, con el objetivo de empezar el trabajo técnico que permita castigar a las personalidades ligadas a la represión. De esta forma, termina un período de deshielo entre las cancillerías europeas y Bielorrusia.

En el año 2016, los Veintisiete apostaron por el diálogo y decidieron suspender gran parte de las sanciones vigentes después de que Luhashensko anunciara la liberación de todos los presos políticos. A pesar de que esto podría ser interpretado como un mero gesto, Bruselas veía con buenos ojos las negativa de Bielorrusia a apoyar a Moscú tras la anexión ilegal por parte de Putin de la península de Crimea.

En consonancia con este giro, la UE duplicó su ayuda económica e incluso este año culminó la liberalización de visados para los ciudadanos bielorrusos que quieran acceder a territorio comunitario. Por su situación geográfica, Bielorusia es también una pieza imprescindible dentro de la política de vecindad europea debido a sus límites fronterizos con Polonia, Lituania y Letonia y son estos los que más han presionado en los últimos días para que la UE no se limite a mirar hacía otro lado y consume el golpe de timón.

Mientras tanto, Tijanovskaya está dispuesta a liderar Bielorrusia y ha pedido la puesta en marcha de un marco legal para garantizar la transición democrática en el país y la celebración de elecciones libres. De momento, Lukashensko tan solo abre la puerta a una reforma de la Carta Magna, pero todo indica que tan solo ha realizado esta propuesta para ganar tiempo y no con una sincera voluntad democrática.

El mandatario bielorruso admitió ayer que «hace falta una nueva Constitución» en el país, pero también sostuvo que las dos propuestas de cambio que se le han presentado no difieren en mucho de la actual. «Convocaremos un referéndum, aprobaremos la Constitución y entregaré mi autoridad conforme a la Constitución, pero no bajo presión y no mediante protestas callejeras», aseguró Lukashenko de manera desafiante.

La joven líder opositora, una práctica desconocida hasta el momento, cuenta con el apoyo de las cancillerías europeas sobre la necesidad de unas elecciones libre. A pesar de la peligrosa sombra de Putin planeando sobre el país, o precisamente por ello, los Veintisiete apoyan las protestas contra Lukashenko.

El presidente del Consejo, Charles Michel, ha convocado una cumbre extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno de la UE que se celebrará el miércoles de manera telemática. Según fuentes diplomáticas, los Veintisiete quieren transmitir que «el pueblo de Bielorrusia tienen el derecho de determinar su futuro y de elegir a sus líderes de manera libre» y creen que la prioridad debe ser una «investigación transparente» sobre las detenciones de los últimos días. Se desconoce si habrá un apoyo explícito al plan de Tijanovskaya.

El desmarque de Podemos y IU en la Eurocámara

Por su parte, la Eurocámara ha apoyado también la celebración de elecciones libres en el país en un texto consensuado por la práctica totalidad de las fuerzas políticas del hemiciclo: liberales, populares, socialistas, verdes y conservadores. «Aplaudimos al pueblo bielorruso por su coraje y determinación y apoyamos firmemente su deseo de libertad y de que se produzca un cambio democrático», reza el texto, del que se ha descolgado el grupo de Izquierda Unitaria ( al que pertenecen Podemos e IU) y el grupo liderado por La Liga de Matteo Salvini y Reagrupación Nacional de Marine Le Pen.

Praga teme una intervención rusa

El ministro de Exteriores checo, Tomas Petricek, alerta de una posible intervención de Moscú en Bielorrusia a raíz de la ola de protestas. Petricek, que calificó el temor de algunos países a una injerencia rusa de «apropiado», señaló que la UE debería emitir una «clara señal» a Moscú de que cualquier tipo de intervención militar sería «inaceptable». En declaraciones al canal de televisión CT, el ministro checo subrayó que «rechaza una repetición de lo que está sucediendo en Ucrania», así como de «la anexión de Crimea» por parte de Rusia.