El opositor ruso Navalni, en coma tras ser envenenado

La voz más crítica con Putin y la corrupción. En una UCI en Siberia, su médico pide al Kremlin que pueda ser trasladado a un centro toxicológico europeo

na vez más, las noticias de Rusia vienen con historias que podrían haber salido de la genial Agatha Christie. Una vez más, el té como protagonista de la crónica. Y nada como servirlo bien caliente para que la mezcla con el oxibutirato de sodio resulte mortal. Esa es, al menos, la teoría de los médicos que están intentando salvar al polémico opositor ruso Alexei Navalni de una muerte probable, en el hospital número uno de la ciudad de Omsk, en Siberia.

Al parecer, todo empezó en el aeropuerto de Tomsk, también en Siberia, en donde se tomaron unas fotografías del político bebiendo un vaso de té en la cafetería, poco antes de tomar un vuelo de regreso a Moscú. Navalni había estado unos días en la región rusa apoyando a candidatos independientes a las elecciones municipales de septiembre. Desde sus cuentas en Twitter e Instagram había narrado sus encuentros con los políticos afines y los actos en los que participó.

Ya en pleno vuelo, y según palabras de su jefa de prensa, Kira Yamysh, que le acompañaba en esa gira, el político empezó a sentirse mal, algo que a ella misma le sorprendió porque durante los días que viajaron por la zona no había tenido ningún problema de salud.

Navalni, que no tomó nada durante el vuelo, empezó a sudar, e inmediatamente después se fue al baño y una vez allí, el resto del pasaje empezó a escuchar sus gritos, todo registrado por un pasajero en un vídeo que se ha publicado en internet. En ese momento, el capitán de la nave decidió tomar tierra de urgencia en el aeropuerto más cercano, Omsk, para que los servicios de emergencia le pudiesen atender.

Suponemos que Alexei fue envenenado con algo mezclado con el té. Era lo único que bebía por la mañana. Los médicos dicen que la toxina se absorbió más rápido a través del líquido caliente”, relató Yarmysh.

Navalni “se sintió mal. El avión aterrizó con urgencia en Omsk. Alexei sufre una intoxicación. Ahora vamos al hospital en ambulancia”, escribía su portavoz en su cuenta de Twitter.

Desde entonces, el político ruso ha permanecido en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital, habiéndose estabilizado su estado en las últimas horas de ayer, ya sin necesidad de respiración asistida, según comunicó Anatoli Kalininchenko, jefe médico adjunto de dicho hospital.

La esposa de Navalni, Yulia Navalnaya, denunció durante el día de ayer que el médico personal de su marido no fue autorizado a reconocerlo y que ella misma tuvo que esperar varias horas hasta poder entrar en la unidad donde se encontraba su esposo, no sin antes pasar varios controles de policías que habían tomado el hospital desde que llegara el opositor.

La jefa de prensa de Navalni, ha recordado que hace un año, el líder opositor ya fue intoxicado durante su arresto en un centro de detención y ha denunciado que esta vez el intento ha pretendido ser definitivo. Lo cierto es, que el político se ha ganado no pocos enemigos desde que empezara a liderar hace unos años el Fondo de Lucha contra la corrupción en Rusia y, a través de internet, denunció a numerosos funcionarios rusos acusándoles de amasar fortunas aprovechándose del poder que ostentaban.

El azote del poder

Durante este período, su popularidad subió hasta convertirlo en una figura mediática y un azote del poder, algo que utilizó para saltar al ruedo político del país. Dicho fondo fue clausurado el pasado mes de junio después de perder varios juicios y ser considerado como un agente externo. Con todo, Navalni anunció que su trabajo de denuncia continuaría, a pesar de lo ocurrido, con la creación de otra organización similar en el futuro.

El político ruso, se encuentra inmerso en varios procesos judiciales relacionados con delitos económicos y de blanqueamiento de capitales, hecho que le apartó de las últimas elecciones presidenciales de 2018. Navalni sí participó en los comicios municipales de Moscú del año 2013 en donde obtuvo el 27% de los votos. El portavoz oficial del Kremlin, Dimitri Peskov, se pronunció ayer sobre la noticia anunciando la apertura de una investigación oficial en el caso de que se demuestre que el opositor fue envenenado y le deseó «una pronta recuperación», comprometiéndose a levantar las restricciones que pesan sobre éste para salir del país en el caso de que el opositor decidiese continuar su recuperación en el extranjero.

Las reacciones no se han hecho esperar, el alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Josep Borrell, expresó ayer, a través de Twitter, su preocupación por el estado de salud de Navalni, y pidió que los responsables rindan cuentas.

¿Traslado a Alemania?

La ONG alemana Cinema ha informado en este sentido de que ya ha iniciado las gestiones para conseguir un avión medicalizado para que Navalni pueda ser trasladado a Alemania «por razones humanitarias», según ha contado su presidente, Jaka Bizilj, al «Bild».

Bizilj ha apuntado posteriormente a la agencia DPA que el entorno del opositor ruso ha dado permiso a sus seguidores para que organicen su traslado a Berlín. La médico de Navalni, Anastasia Vasilieva, ha solicitado públicamente que den los permisos necesarios para que pueda ser trasladado a «uno de los principales centros de toxicología de Europa».

El Departamento de Sanidad de Omsk confirmó la hospitalización del político en una unidad de cuidados intensivos, donde -aseguró- recibe toda la atención necesaria.

Lo único que había tomado Navalni en todo el día era un té, que es lo que acostumbra a beber por las mañanas.

Hay un vídeo de él bebiendo el té en el aeropuerto de Tomsk. La misma persona le grabó después yendo al baño y gritando de dolor.

De acuerdo con “The Moscow Times” Navalni estaba en Siberia para apoyar a los candidatos independientes que concurrirán a las elecciones locales del próximo mes. El miércoles el líder opositor publicó una fotografía en Instagram desde la ciudad de Tomsk. En la leyenda avisaba de que los políticos corruptos no se dejan por sí mismos su escaño en el Parlamento.

Navalni se ha convertido en los últimos años en la cara más visible de la oposición al presidente ruso, Vladimir Putin, encabezando numerosas protestas en su contra y siendo detenido en repetidas ocasiones por las autoridades rusas.