La estrategia de Erdogan: sacar músculo fuera para conservar el apoyo en Turquía

Turquía busca con el conflicto de Nagorno-Karabaj ocupar lo que considera su “lugar merecido en el orden mundial”

El fuerte respaldo del presidente Tayyip Erdogan a Azerbaiyán en el conflicto de Nagorno-Karabaj ha distanciado a Turquía de otras grandes naciones y ha alarmado a los aliados de la OTAN que exigen un alto el fuego.

Pero para Erdogan, su postura es una prioridad estratégica y una necesidad que refuerza su estrategia de sacar músculo militar en el extranjero para retener el apoyo en casa. El presidente ha descrito el apoyo de Ankara a Azerbaiyán como parte de la búsqueda de Turquía de su “lugar merecido en el orden mundial”.

Erdogan ve una oportunidad para alterar el status quo de Nagorno-Karabaj, en el que Francia, Estados Unidos y Rusia han liderado durante décadas los esfuerzos de mediación internacional y los armenios han conservado el control del enclave a pesar de que es internacionalmente reconocido como parte de Azerbaiyán. “La lógica de Turquía en casi todos los rincones del mapa es la ruptura. Cualquier cosa que socave el status quo es bueno para Ankara, porque se vio que el status quo anterior iba en contra de sus intereses”, analiza Galip Dalay, miembro de la Academia Robert Bosch.

“En Nagorno-Karabaj hubo un conflicto congelado en el que quedó en manos de Armenia. Turquía quiere socavar este juego, incluso si no puede ganarlo completamente", dada la tradicional influencia de Rusia en la región", asegura.

La postura de Turquía, que amenaza implícitamente a Armenia y manda un mensaje de aviso a Rusia, que tiene un pacto de defensa con Armenia, refleja su confianza en la guerra con aviones no tripulados utilizada en Siria, Libia e Irak, según analistas políticos. Los drones de fabricación turca ahora encabezan los ataques azeríes y un alto funcionario en Ankara dijo a Reuters que los turcos estaban proporcionando infraestructura y apoyo en armamento, aunque no haya madado tropas. Erdogan también confía en que, a pesar de sus diferencias sobre Nagorno-Karabaj, Turquía y Rusia se llevan lo suficientemente bien como para evitar un conflicto más amplio en la región.

Aprobación de su presidencia

Rusia, Estados Unidos y Francia han encabezado los llamamientos para un mayor fuego sobre Nagorno-Karabaj, pero Erdogan considera que han ignorado la crisis durante las últimas tres décadas y no deberían liderar la pacificación. Turquía cree que una paz duradera dependerá de las propuestas que se hagan después de que terminen las hostilidades.

La postura de Erdogan ha agravado una guerra dialéctica con Francia, cuya población incluye a muchos ciudadanos de origen armenio.

Los éxitos militares y la exhibición de la fuerza militar en otras partes del mundo han ayudado a su gobernante Partido AK, aliado con los nacionalistas, a mantener una ventaja en las encuestas de opinión a pesar de la depreciación de la moneda que ha empeorado la crisis económica por pandemia del coronavirus.

La aprobación de la labor de Erdogan aumentó casi un 5% el mes pasado, según el grupo de investigación MetroPoll, después de un enfrentamiento con la Unión Europea sobre los derechos territoriales del Mediterráneo. “Todos estos conflictos aumentan la percepción de que Turquía es un país sitiado, con razón o sin ella”, dijo SinanUlgen, presidente del grupo de expertos EDAM con sede en Estambul. Pero matiza que “en última instancia, es la economía la que determina la contienda política”

Dos recesiones económicas en los últimos tiempos han frenado los años de auge de Erdogan, y la agencia de calificación Moody’s alerta de situación de Turquía después de que la lira cayera casi un 25% este año.

La dependencia de Ankara de las importaciones de gas de Azerbaiyán, que aumentaron un 23% en la primera mitad de 2020, también son un incentivo para tomar una posición firme en Nagorno-Karabaj. El gasto en defensa aumentó un 16% este año a $ 7 mil millones, o el 5% del presupuesto general, y el presupuesto militar se ha disparado casi un 90% en una década.

Pero las campañas transfronterizas como las emprendidas por Turquía en Siria, Irak y Libia son una prioridad para Erdogan, según un segundo funcionario turco. “Ni la pandemia ni el deterioro del presupuesto serán un obstáculo para el gasto en defensa”, dijo el funcionario. "Turquía está en el campo con Estados Unidos y Rusia. No podemos pensar ni actuar en pequeño”.

La disminución de la presencia estadounidense en la región ha dejado vacíos que Turquía y Rusia han tratado de llenar, utilizando la diplomacia para ayudar a contener los conflictos en la provincia siria de Idlib y en Libia, dos guerras en las que están en bandos opuestos. Ankara ha negado las acusaciones, incluso de Rusia, de que ha enviado mercenarios sirios para apoyar a Azerbaiyán.