El primer ministro tailandés que teme a los periodistas

Rociar con gel hidroalcohólico, el último desplante del general Prayut a la Prensa de Tailandia

El primer ministro de Tailandia, Prayut Chan-ocha, ha vuelto a crear polémica en el país al rociar con un espray con lo que parecía desinfectante alcohólico a unos periodistas debido a una pregunta que le molestó.
El primer ministro de Tailandia, Prayut Chan-ocha, ha vuelto a crear polémica en el país al rociar con un espray con lo que parecía desinfectante alcohólico a unos periodistas debido a una pregunta que le molestó.La RazónLa Razón

Que los periodistas hacen preguntas incómodas no es algo novedoso, sí lo es cómo afrontan los mandatarios su relación con la prensa. Las faltas de respeto a los reporteros y el empobrecimiento de la libertad de expresión se están volviendo la tónica general en varios países de Asia, en este caso, Tailandia. El último en atacar a los medios ha sido el primer ministro Prayut Chan Ocha. El todopoderoso general, que lleva al frente del país desde el golpe de Estado militar de 2014, no sólo es el «premier», sino que también es el ministro de Defensa y ostenta el cargo de jefe de la Policía Real Tailandesa.

Según el informe anual de Reporteros Sin Fronteras, en 2020, la calidad de la libertad de prensa bajó cuatro puestos más y se encuentra en la actualidad en la posición 140 (de 180 países). Pero el desplante de la última comparecencia semanal en Bangkok de Prayut Chan Ocha se ha saltado bastantes líneas rojas.

Al primer ministro le molestó que le preguntasen por las vacantes en el Gabinete, después de que tres ministros fueran detenidos la semana pasada. No quiso responder sobre los posibles candidatos a cubrir esos ministerios. Primero, el general, visiblemente incómodo aseguró que «no sé, no lo he visto. ¿No es algo que el primer ministro debería saber antes?», indicó al tiempo que les dijo a los reporteros que se metieran en sus propios asuntos. Después, irritado, espetó: «¿Hay alguna otra pregunta?». Y no contento con su bordería cogió un bote de gel hidroalcohólico en spray, se tapó la boca con una mascarilla, y roció a los periodistas que se encontraban en la primera fila antes de marcharse tranquilamente. Sin embargo, un acto como el de desinfectar a la prensa hace que las imágenes del primer ministro, en menos de 24 horas, den la vuelta al mundo. El mal genio de este ex comandante del Ejército que derrocó a un Gobierno electo en 2014 es de sobra conocido en Tailandia. La agencia AP recuerda algunos de sus rifirrafes con la prensa y de sus comportamientos de lo más impredecible ante una pregunta incómoda. A un cámara llegó a arrojarle una cáscara de plátano mientras que en otra ocasión no dudó en acariciar la oreja de un periodista. También es mítica la contestación que dio en 2018 cuando se negó a hablar con los medios. Llevó una fotografía de él a tamaño real y les ofreció que le «preguntasen a este tipo» antes de irse. Tailandia, en plena pandemia y sin turistas, también vive una oleada de protestas a favor de la democracia en el país. Por lo que su irrespetuosa reacción ha llevado a que decenas de miles de tailandeses pidieran que el general Prayut se fuera. Sin embargo, no es la primera vez que los ciudadanos rechazan la gestión del general, en varias protestas prodemocráticas durante el último año los manifestantes también han criticado la forma en la que Prayut llegó al poder.

Ante el revuelo causado por el cierre de su comparecencia semanal, el primer ministro ha defendido lo indefendible, en este caso pulverizar con spray desinfectante a los periodistas incómodos. «Tengo miedo de la covid-19» y «debo protegerme», se ha justificado el alto militar, sin reconocer que su temor es a la prensa libre.