El juicio por el «caso Mila» busca frenar el discurso del odio en internet

La adolescente francesa recibió miles de amenazas por criticar al islam en TikTok

La adolescente francesa Mila tras abandonar ayer la corte de París
La adolescente francesa Mila tras abandonar ayer la corte de París FOTO: Thibault Camus AP

El juicio por el «caso Mila», la joven que vive bajo protección policial tras recibir una avalancha de amenazas e insultos por atreverse a criticar al islam, ha quedado listo para sentencia. Trece jóvenes de diversos orígenes y religiones de toda Francia se enfrentan a posibles penas de prisión por cargos que incluyen acoso en línea, amenazas de muerte en línea y amenazas de violación en línea tras dos días en los que Mila y sus acosadores se han visto las caras en el Palacio de Justicia de París. Se trata del primer proceso de este tipo desde que Francia creó un nuevo tribunal en enero para enjuiciar los delitos en internet, incluidos el acoso y la discriminación. El próximo 7 de julio se conocerá la sentencia del caso.

«No hay anonimato [en internet]. Ya seas un joven o un adulto, a partir de que cometemos un crimen en internet, podemos ser buscados, encontrados y juzgados delante de un tribunal. Hace falta que el miedo cambie de bando», declaró Mila tras el primer día de audiencia el pasado 3 de junio dedicado a cuestiones de procedimiento judicial. El fondo del caso es lo que se ha analizado estos dos últimos días, 21 y 22 de junio, claves en el proceso.

Durante estos días, Mila ha afirmado ante el tribunal que se siente como si hubiera sido «condenada a muerte». «No veo mi futuro», ha sentenciado durante el proceso.

Todo comenzó con una publicación en enero de 2020 en Instagram. Mila, de 16 años por entonces y declarada como atea, utilizaba esta red social para dar consejos sobre maquillaje. Ese día grabó en directo un video en el que comentaba con otra chica qué tipo de mujeres les gustaban y ambas coincidieron en que no les gustaban las árabes. Un hombre empezó a insultarlas y a llamarlas «sucias lesbianas» y «racistas», según recordó la joven en otro video que colgó poco después. La discusión se acaloró y acabaron hablando de religión. Mila confesó lo que pensaba, sin pelos en la lengua, sobre l islam y el Corán.

«Odio la religión, el Corán es una religión de odio, el islam es una mierda», dijo la joven, entre otras cosas. Tras la publicación del video, recibió miles de insultos y amenazas de muerte y de violación en las redes sociales.

Ese día cambió su vida para siempre y el escándalo estalló en Francia. Tuvo que dejar de ir al instituto en el que estudiaba por motivos de seguridad. Y, desde entonces, vive bajo protección policial las 24 horas del día. Recibe educación a distancia, ya que las autoridades francesas no pueden garantizar su seguridad ni la de sus compañeros si va a clase.

Uno de los acusados llamado Manfred amenazó con convertirla en otro Samuel Paty, un maestro de Geografía e Historia que fue decapitado en las afueras de París en octubre después de mostrar caricaturas del profeta Mahoma en clase. Manfred le dijo a la corte en su defensa que estaba «fingiendo ser un acosador para hacer reír a la gente».

El acusado Enzo, de 22 años, se disculpó por tuitear «te mereces que te degüellen», seguido de un epíteto sexista. Otros argumentaron que sus publicaciones no constituían un delito. «En ese momento, no sabía que era acoso. Cuando publiqué el tuit, no estaba pensando», testificó Lauren, una estudiante universitaria de 21 años que tuiteó sobre Mila: «Que le rompan el cráneo, por favor». Alyssa, de 20 años, una de las pocas acusadas musulmanas, dice que reaccionó «como todos los demás en Twitter» y se mantuvo firme en sus críticas a Mila. Si bien el abogado defensor argumentó que no es lo mismo insultar a un dios o una religión y a un ser humano, Alyssa no estuvo de acuerdo. «Para mí, es de la misma naturaleza. Mila usó la libertad de expresión, pensé que (tuitear) también era libertad de expresión», dijo.

Su abogado ha explicado que Mila vive desde hace 18 meses «recluida». «No puede ir a una terraza ni pasear tranquilamente ni hacer prácticas. Todas las puertas se le han cerrado», lamentó Richard Malka, quien considera importante que en las escuelas se enseñe que «blasfemar es legal en Francia».

Malka fue, precisamente, el abogado en el juicio por el atentado terrorista contra la revista satírica «Charlie Hebdo», en el que en enero de 2015 fueron asesinadas doce personas por haber publicado las controvertidas caricaturas de Mahoma. Malka dijo que Mila ha recibido unos 100.000 mensajes amenazantes, incluidas amenazas de muerte, amenazas de violación, mensajes misóginos y mensajes de odio sobre su homosexualidad.