“El presidente Saied actuó de manera anticonstitucional”

George Joffé, profesor de Relaciones Internacionales de Oriente Medio y Norte de África en la Universidad de Cambridge, analiza la actual crisis política en Túnez

El presidente de Túnez, Kais Saied, asumió este domingo todos los poderes del Estado
El presidente de Túnez, Kais Saied, asumió este domingo todos los poderes del EstadoHedi AzouzAP

-La oposición acusa al presidente Saied de realizar un golpe de Estado en Túnez al asumir todos los poderes mediante una supuesta mala interpretación del artículo 80 de la Constitución. ¿Cree que están en lo cierto y que se trata de algo ilegítimo?

-Según el artículo 80, creo que el presidente debería haber consultado al presidente del Parlamento y al primer ministro antes de destituir al Gobierno. No lo hizo, por lo que actuó de manera anticonstitucional. Las causas inmediatas han sido la crisis de la pandemia (con 18.000 muertes para una población de 10 millones; y la crisis económica permanente. No obstante, es curioso que la causa evidente de la crisis fuera la disputa entre el Gobierno y la Asamblea por un lado el presidente por el otro. También se produjo otra serie de irregularidades y Saied parece que desea transformar la presidencia en una ejecutiva, con la asamblea reducida considerablemente a una serie de instituciones, en lugar del sistema predominantemente parlamentario que existe actualmente en Túnez.

-Mientras tanto, parece que la tensión sigue empeorando después de que el presidente destituyera a otros miembros del Gobierno. ¿Espera que se produzcan más despidos y enfrentamientos en las inmediaciones del Parlamento?

-La crisis se agravará y ya se ha convocado al Ejército para impedir que la Asamblea se reúna y aisle al partido islamista Ennahda. Esta crisis se viene gestando desde hace mucho tiempo y el objetivo subyacente es Ennahda y el presidente del Parlamento, Rachid Ghannouchi. Kais Saied es un abogado constitucionalista sin base política, pero presume del apoyo popular porque los tunecinos están desesperadamente decepcionados por el fracaso de la Revolución tunecina. También hay una corrupción masiva unido al fracaso económico, pero también ha habido un gran intento por parte del antiguo régimen (la RCD) de recuperar el control. Abir Moussa, el líder del Partido Desturiano Libre (PDL) es su principal representante y cuenta con el apoyo presidencial.

-La UE ha pedido a los actores políticos de Túnez que respeten la Constitución y el Estado de derecho. ¿Cree que la estabilidad del país prevalecerá tras lo ocurrido y que Saied obtendrá apoyo internacional?

-Lamento decirlo, pero desgraciadamente la UE no se ha cubierto de gloria por la forma en que ha apoyado la evolución económica y política de Túnez. Ahora no puede intervenir eficazmente, a pesar de la reiteración de sus valores normativos. Sin embargo, no puede hacer nada más, está lejos de su alcance. No proporcionará un apoyo económico significativo, la Comisión Europea se encuentra dividida acerca de las políticas que se podrían adoptar. El único actor que podría intervenir es el FMI, pero llevará a cabo un conjunto de demandas de reforma económica que socavarán aún más la situación interna en Túnez. Sin duda, esta crisis empeorará y el colapso del Estado tunecino podría ser una posibilidad real.

-El primer ministro aceptó su destitución para no ser un elemento “perturbador” que complique aún más la crisis en Túnez. ¿Cuáles fueron los mayores obstáculos que se encontró durante su mandato?

-Hichem Mechichi fue nombrado en realidad por Kais Saied, pero muy pronto tuvo discusiones con el presidente por el control del Ejército y la policía. El presidente se resistió a esto y posteriormente mantuvo una disputa con él por el control de la pandemia, la causa inmediata de la actual crisis. La tragedia es que lo que fue una crisis constitucional ahora se ha convertido en una crisis generalizada que amenaza seriamente la estabilidad en Túnez. El panorama es, por tanto, sumamente sombrío.