José Luis de San Pío, el padre de la única española fallecida en los atentados
José Luis de San Pío, el padre de la única española fallecida en los atentadosGonzalo Pérez MataLa Razón

El padre de la única víctima española: “El 11-S sigue siendo el peor día del año”

Silvia de San Pío, embarazada de siete meses, falleció junto a su marido en la planta 92 de la Torre Norte

Hace veinte años, José Luis de San Pío (Zaragoza, 1939) estaba comiendo en un restaurante en Madrid cuando los camareros llamaron su atención. Conocían la especial relación de este abogado con la ciudad de Nueva York, donde había trabajado durante 16 años y donde había nacido su hija Silvia en 1974. Se levantó a ver las imágenes que mostraba la televisión y no tuvo ninguna duda. Si Silvia había acudido aquella mañana a su oficina, en la planta 92 de la Torre Norte del World Trade Center, estaría muerta. Probó a llamar a su teléfono móvil pero no obtuvo respuesta. Cabía la posibilidad de que, embarazada de siete meses, hubiera decidido quedarse en casa. La conversación con su ex mujer terminó con sus esperanzas unos minutos después.

A escasos metros de aquel restaurante, José Luis accede a hablar con LA RAZÓN. Son muchos años recordando lo mismo y las fuerzas van fallando. En un par de horas comerá, como cada mes, con su promoción del colegio del Pilar. Es una cita a la que procura no faltar, aunque en ocasiones la vida se ponga cuesta arriba y cada vez se sienten menos a la mesa. «El once de septiembre sigue siendo el peor día del año, prefiero cualquier otra fecha», admite. Fue el día que perdió a una hija «bondadosa, nada conflictiva, muy española», con la que mantenía una buena relación porque se parecía bastante a él.

Con los ojos entornados y gesto de esfuerzo, explica que conocía la oficina de su hija y de su yerno, John Resta, también fallecido en el atentado: «El despacho estaba orientado hacia Central Park y el avión entró por el piso 96, así que el impacto tuvo que ser directo». La muerte también debió de ser inmediata. De San Pío aún tardó más de 48 horas en coger un vuelo a EE UU en aquellas horas de conmoción planetaria.

Silvia De San Pío, víctima española del 11-S
Silvia De San Pío, víctima española del 11-S FOTO: Cedida La Razón

El avión de Delta acabó desviado a Cinncinati y luego a Pittsburgh, donde tomó un coche para llegar a la Gran Manzana: «Lo primero que hice después de ver a la familia fue ir a los hospitales, donde me hicieron pruebas de ADN. Recuerdo las largas colas para donar sangre, pero como no hubo heridos la gente se volvió a casa». La muestra genética no pudo ser cotejada porque el cuerpo de Silvia se desintegró, «no encontraron nada».

Este abogado jubilado ha vuelto a Nueva York, pero solo ha pisado la Zona Cero en una ocasión después de resistirse durante años. «No me hacía falta ver el museo o las imágenes para sentir lo que siento por dentro. Es verdad que el dolor se va mitigando con los años, quizá se deba a un mecanismo de autodefensa para poder seguir viviendo». Además de la familia (tiene 7 nietos de sus tres hijos) y la fe, a De San Pío le ha servido de consuelo ayudar a otros. Tras los ataques del 11-M, se puso a disposición de heridos y familiares para ofrecerles su experiencia.

En su discurso no hay amargura porque «ni el odio, ni los pensamientos negativos entran en mi manera de pensar». Excluida la ira, queda el camino del perdón y él se sitúa «en algún lugar intermedio». Dice que no tiene sentido lamentarse porque «nada me podrá devolver la vida de Silvia». Tampoco cree que sirva la venganza, ni las medidas tomadas por EE UU en Afganistán, que «se han demostrado inoperantes». Solo atacar las causas, como la «injusticia social», tendrá alguna posibilidad de éxito en la lucha contra el terrorismo que le quitó a su hija.