La cortina de humo de Putin

Rusia despliega 114.000 soldados en la frontera con Ucrania y dispara el temor a una invasión, mientras la atención de la Unión Europea se centra en la crisis migratoria con Bielorrusia

Aumenta la tensión
Aumenta la tensión FOTO: Antonio Cruz

La paz es un bien frágil en el este de Ucrania. El alto al fuego acordado en 2015 en la región de Donbás se tambalea con cada movimiento en ambos lados de la frontera. En una zona de alta tensión bélica, cualquier acto puede escalar y convertirse en un choque armado entre Moscú y Kiev. A finales de octubre, un enfrentamiento en el este del país entre militares ucranianos y los separatistas de Lugansk causó alarma en Kiev. Los militares ucranianos en Hranitne respondieron con un bombardeo, a través de un avión no tripulado, a una unidad de los separatistas de Donbás. Los choques en la región son constantes, la misión de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) registra todos los días numerosas violaciones del alto al fuego, técnicamente en vigor, en Donetsk y Lugansk. La misión contabilizó el pico de infracciones las noches del 12 al 15 de noviembre con 1.889 violaciones de cese al fuego en ambos territorios. La tensión ha ido en aumento si se compara con los datos de siete días antes, el viernes 5 la misión registró 86 quebrantamientos del mismo tipo. En los despachos de Kiev y Moscú ambas partes se acusan mutuamente del inicio de las hostilidades.

Máxima tensión
Máxima tensión FOTO: Antonio Cruz

Tanto en el terreno como en la retórica oficial, Vladimir Putin confía en el Ejército ruso y Ucrania en sus aliados internacionales. El presidente ucraniano, Vlodimir Zelensky, acusó a Rusia de movilizar a cerca de 114.000 fuerzas armadas en la línea fronteriza del país. Las imágenes de satélite corroboran los movimientos rusos en la frontera y Moscú no lo niega. En la misma línea de apoyo a Kiev desde las últimas tres administraciones norteamericanas, el secretario de Estado, Antony Blinken, advirtió de que si Rusia «comete más actos agresivos contra Ucrania, estamos comprometidos a tomar las medidas adecuadas». La advertencia del Gobierno de Biden ha elevado el nivel de alerta a su nivel más alto desde 2014, cuando Rusia se anexionó Crimea. Entretanto, entre los aliados de Ucrania no hay fisuras. La OTAN presentó su apoyo a la integridad territorial y países como Alemania, Francia y Reino Unido también han demostrado públicamente su apoyo a Kiev.

Las tropas rusas se están concentrando cerca de la región de Donbás, que se encuentra bajo el control de los separatistas respaldados por el Kremlin. Más de 14.000 personas han muerto desde el inicio del conflicto, a pesar del acuerdo firmado bajo el conocido como formato de Normandía entre Rusia, Ucrania, Francia y Alemania en 2015. Según los analistas, Putin puede volver a intentar ganar territorio ucraniano, empezando por controlar al completo la región oriental. El presidente ruso nunca ha ocultado su aspiración de unificar ambos países. Putin ve a Ucrania como un elemento central de su visión de una gran Rusia. En numerosas ocasiones, el líder del Kremlin se ha referido a rusos y ucranianos como un solo pueblo. En un extenso artículo publicado en julio, Putin explicó los lazos históricos que los unen y su visión unificadora para los dos países. Los lazos rotos entre ambos pueblos, a su parecer por intervención de Occidente, deben volver a construirse, aseguró. El líder ruso habla constantemente de un pueblo, alejándose intencionadamente de la idea de país y de un territorio donde las fronteras deben ser respetadas. En el artículo publicado en la página web del Kremlin criticó las fronteras de Ucrania y dijo que Moscú nunca permitiría que el pueblo uraniano terminara tornándose «anti Rusia».

En siete años de conflicto, no se ha podido encontrar una solución pacífica para una zona cuyos habitantes conviven con la guerra. Durante este tiempo han surgido tensiones en numerosos frentes, desde la intromisión energética y política, hasta la lucha cibernética y la más reciente crisis migratoria. Rusia ha sido acusada de orquestar, junto a Bielorrusia, el traslado de miles de extranjeros hasta la frontera polaca. El uso reciente de aviones no tripulados por parte de las fuerzas ucranianas endurecen los discursos de Moscú, justificando los ataques y despliegues como una respuesta a las provocaciones de Kiev. Los ejercicios militares de los buques de guerra de la OTAN en el mar Negro frente a Crimea son otra gran fuente de tensión en las conversaciones que Putin mantiene con la canciller alemana, Angela Merkel. Todas las maniobras de un lado y de otro parecen desgastar la delgada línea que separa una tensa paz y un enfrentamiento armado.