Corea del Norte amenaza con reanudar su programa nuclear frente a la política “hostil” de EE UU

Kim Jong Un paró las pruebas durante las conversaciones con Seúl y Washington para rebajar tensiones

Varios surcoreanos gritan eslóganes en Seúl, Corea del Sur, el 7 de enero del 2016, durante las protestas contra la prueba nuclear que ejecutó ayer Corea del Norte
Varios surcoreanos gritan eslóganes en Seúl, Corea del Sur, el 7 de enero del 2016, durante las protestas contra la prueba nuclear que ejecutó ayer Corea del Norte

El Gobierno de Corea del Norte ha revelado que se han perfeccionado sus planes para reforzar sus defensas frente a Estados Unidos y que está considerando reanudar todas las “actividades suspendidas temporalmente”, en una aparente referencia a una moratoria autoimpuesta sobre las pruebas de armas nucleares y misiles de largo alcance.

Con vistas a lograr la reanudación prevista, el líder norcoreano Kim Jong Un, convocó ayer una reunión del poderoso politburó del gobernante Partido de los Trabajadores para discutir lo que describió como “importantes cuestiones políticas”, incluidas las contramedidas sobre la política “hostil” de Estados Unidos.

El Partido ordenó reconsiderar las medidas de fomento de la confianza y “examinar con prontitud la cuestión de reemprender todas las actividades suspendidas temporalmente”, al tiempo que pidió “reforzar inmediatamente los medios físicos más poderosos”, aseguró el jueves la agencia estatal de noticias KCNA.

La hostilidad y las amenazas de Washington habían “alcanzado una línea de peligro”, aseguraba el informe, citando las maniobras militares conjuntas de Washington y Corea del Sur, el despliegue de armas estratégicas estadounidenses de última generación en la región y la aplicación de sanciones independientes y de la ONU. “Debemos prepararnos más a fondo para una confrontación a largo plazo con los imperialistas estadounidenses”, concluyó el comité.

Según apuntan algunos expertos, Kim está reviviendo el manual de juego de Pyongyang para obtener concesiones de Washington y sus vecinos, mientras se enfrenta a una economía en decadencia, paralizada por la pandemia y las sanciones impuestas por Washington por sus ambiciones nucleares.El Norte ha intensificado recientemente sus demostraciones de armamento, incluyendo cuatro rondas de lanzamientos de misiles este mismo mes, en un aparente esfuerzo por presionar a Washington sobre la prolongada congelación de la diplomacia nuclear.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ya había advertido de la adopción de medidas más contundentes y explícitas después de que el gobierno de Biden impusiera la semana pasada nuevas sanciones por la continua actividad de pruebas de misiles. El Consejo de Seguridad de la ONU ha programado una reunión a puerta cerrada en la que se debatirá sobre Corea del Norte y asuntos de no proliferación.

El presidente Joe Biden no mencionó a la República Popular durante una conferencia de prensa de casi dos horas celebrada el miércoles, para conmemorar su primer año de mandato. Cuando se le preguntó cómo respondería Estados Unidos si este país reanudara los ensayos nucleares y de misiles balísticos intercontinentales, un portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca declinó “entrar en hipótesis”, pero aseguró que su objetivo sigue siendo la completa desnuclearización de la península coreana.

“Seguimos dispuestos a emprender una diplomacia seria y sostenida sin condiciones previas para lograr avances tangibles”, aseguró el portavoz, quien añadió que Washington seguirá esforzándose en coordinación con la comunidad internacional para impedir el avance de los programas armamentísticos norcoreanos.

Sin embargo, el Ministerio de Defensa de Surcorea aseguró que estaba vigilando los simulacros de invierno del Norte y que mantenía una postura de preparación, calificando las recientes pruebas de misiles de “graves amenazas”.

El Ministerio de Unificación, que se ocupa de los vínculos intercoreanos, advirtió de una nueva escalada, asegurando que la península no debe volver al pasado de confrontación y que el diálogo y la diplomacia son el único camino a seguir.

Kim anunció la suspensión unilateral de sus pruebas nucleares y de misiles balísticos intercontinentales en 2018 al tiempo que iniciaba la diplomacia con Trump en un intento de aprovechar sus armas nucleares para obtener beneficios económicos muy necesarios.

Su cumbre se produjo después de una provocadora racha de pruebas nucleares y de misiles balísticos de alcance intercontinental de Corea del Norte en 2017, que demostró la búsqueda de Kim de un arsenal y que le hizo intercambiar amenazas de aniquilación nuclear con Trump.

Pero las negociaciones se han estancado desde su segunda cumbre en 2019, cuando los estadounidenses rechazaron la demanda del Reino ermitaño de un importante alivio de las sanciones a cambio de una entrega parcial de sus capacidades nucleares.

A finales de ese año, Kim prometió reforzar aún más su arsenal nuclear ante las amenazas y presiones de Estados Unidos y declaró un “avance frontal” contra las sanciones, al tiempo que instó a su pueblo a seguir resistiendo en una lucha por la autosuficiencia económica. A continuación, aseguró que ya no estaba obligado a mantener la suspensión de las pruebas nucleares y de misiles balísticos intercontinentales, lo que Trump calificó de “gran logro”.

Sin embargo, la pandemia frustró muchos de los objetivos económicos del mandatario, ya que este impuso un bloqueo y detuvo la mayor parte de su comercio con China, su principal aliado.