Internacional

Alto el fuego en Gaza tras la peor escalada de violencia desde 2014

La ola de violencia más grave desde 2014 en Gaza se salda con cuatro israelíes y 29 palestinos muertos

La ola de violencia más grave desde 2014 en Gaza se salda con cuatro israelíes y 29 palestinos muertos.

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Pasadas las dos de la madrugada, y a pesar de los primeros rumores sobre un posible acuerdo entre Israel y las milicias de Gaza con mediación egipcia y de la ONU, radios y televisiones israelíes seguían emitiendo en directo alertas rojas por lanzamientos de misiles desde el enclave palestino. Fuentes de ambos bandos anunciaron que el alto al fuego entraría en vigor a las 4:30. Horas después, llegó el ansiado alivio: «Desde las 7 de la mañana, todas las medidas restrictivas de protección (cierre de carreteras, escuelas y lugares de trabajo) serán levantadas», comunicaba el Ejército israelí.

El anuncio llegaba tras un trágico fin de semana, el más violento desde la última guerra de 2014: 29 palestinos (once integrantes de los grupos armados) y cuatro israelíes muertos, con más de 700 proyectiles lanzados desde Gaza, tanto de corto como de largo alcance, incluyendo un cohete antitanque. Por su parte, la aviación y la marina israelíes bombardearon más de 300 objetivos militares de los grupos gazatíes. Y cuando un portavoz militar anunció que Israel mató a un alto cargo de Hamas mediante un «asesinato selectivo», todos presagiaban que la guerra a gran escala ya estaba en marcha. Pero la tregua, que no es oficial y cuyos detalles tampoco han sido revelados para no transmitir a la opinión pública que Israel «negocia con terroristas», se respetó, aunque no supondrá ningún cambio en la tensa e inestable situación, y ambos bandos prevén que tan solo supondrá un parche que no evitará un nuevo estallido en el futuro próximo.

Tras el cese de hostilidades, los líderes se apresuraron a lanzar consignas victoriosas. El «premier» israelí, Benjamin Netanyahu, dejó entrever que la acción militar puede prolongarse: «La campaña no ha terminado, estamos preparados para continuar. El objetivo fue y sigue siendo asegurar la paz y la seguridad de los residentes del sur». No obstante, ante una semana de festividades en Israel –Día de la Independencia y del recuerdo a los caídos– y el elevado coste humano que supondría un conflicto abierto a gran escala, la sensación era que al primer ministro no le interesaba la confrontación.

Por su parte, Hamas, a quien Israel responsabiliza de toda la violencia que emana de la franja, resaltó su cada vez mayor capacidad militar: «La resistencia ha logrado intimidar al Ejército israelí», dijo Sami Abu Zuhri, portavoz del grupo islamista. Y agregó: «Nuestro mensaje es que esta ronda ha terminado, pero el conflicto seguirá hasta que recuperemos nuestros derechos».

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En la franja de Gaza, donde dos millones de habitantes palestinos viven una dramática situación humanitaria tras tres guerras en diez años y un bloqueo fronterizo impuesto por Israel y Egipto tras el golpe de Estado de Hamas en 2007, la entrada de bienes y fondos a través de la frontera terrestre con Israel está condicionada a la inestable situación de seguridad. En los últimos meses, el Ejecutivo de Netanyahu aprobó entradas puntuales de maletas cargadas de millones de dólares procedentes de Qatar para pagar los salarios de funcionarios y trabajadores humanitarios. Ante la llegada de la festividad musulmana de Ramadán, que empezó ayer, los analistas interpretaron el lanzamiento de salvas de misiles desde el territorio palestino como una medida de presión hacia Israel para permitir nuevamente el ingreso de efectivo en metálico.

Para el próximo líder de la oposición, el ex general Benny Gantz, de Azul y Blanco, el movimiento de Netanyahu supone una nueva rendición. «Todo esto es resultado de haber perdido nuestra capacidad intimidatoria, y termina con otra rendición ante Hamas y otros grupos terroristas», dijo. Las críticas al «premier» le llegaron también desde sus socios de extrema derecha, que le exigían mayor contundencia, a pesar de que tres guerras –2008, 2012 y 2014– no lograron eliminar la capacidad armamentística de las facciones de Gaza, desarrollada en una poderosa infraestructura de túneles.

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