La guerra del odio se aviva en EE UU

El apuñalamiento de dos mujeres con «hiyab» en Pittsburgh mantiene abierto el debate. Trump y los líderes demócratas se enzarzan en nuevas disputas que alejan un acuerdo sobre armas

Dos mujeres fueron apuñaladas ayer en Pittsburgh delante de un policía de servicio

Dos mujeres fueron apuñaladas ayer en Pittsburgh delante de un policía de servicio. Una de las víctimas, herida en el cuello, falleció camino del hospital. Según los testigos, al menos de las mujeres portaba el hiyab, el tradicional pañuelo musulmán. La posibilidad de que se trate de un atentado terrorista, alimentado por racismo que empapaba crímenes como los de Charlestone y El Paso, tensionó aún más el debate público. El crimen, de cuyo autor no habían trascendido datos al cierre de esta edición, tuvo lugar a las 11:30 de la mañana, en el centro, en una parada de autobuses.

El jefe de Policía de la ciudad, Scott Schubert, explicó que un agente vio a una mujer durmiendo bajo la marquesina de la parada. Mientras departía con ella un hombre se abalanzó sobre ella y la apuñaló. Inmediatamente después hirió a una segunda mujer. «El agente reaccionó enseguida, inmovilizó al agresor en el suelo y lo mantuvo bajo custodia. Después comenzó a aplicar primeros auxilios a la herida más grave». «Rezamos por la mujer que fue apuñalada», añadió, «y también queremos dar las gracias al oficial por estar ahí. No sólo por detener al sospechoso sino por salvar una vida».

Los grandes crímenes a menudo causan conmociones proporcionales. Las sacudidas de lo sucedido el pasado fin de semana, cuandos sendos tiradores asesinaron a 32 personas, todavía saturan los medios y las conversaciones. Todavía escuece en Dayton, por ejemplo, que Donald Trump emplease munición gruesa para referirse al alcalde de la ciudad, Nan Wahley, y el senador por Ohio Sherrod Brown, a los que trituró de camino a Texas: «Acabo de salir de Dayton, Ohio, donde me reuní con las víctimas y las familias, la policía, el personal médico y los servicios de emergencia. Fue una visita cálida y maravillosa. Había un enorme entusiasmo e incluso amor. Luego vi que el candidato presidencial fallido (0%) Sherrod Brown y el alcalde Whaley tergiversaron totalmente lo que sucedió dentro del hospital».

Una palabras cariñosas que extendió al candidato y rival Beto O´Rourke, del que hizo mofa porque supuestamente oculta de forma vergonzante reflejos o ecos hispanos en su nombre. «Beto (nombre falso para indicar herencia hispana) O’Rourke», afirmó el presidente de EE UU.

Sus palabras y actitudes recibieron una respuesta rotunda por parte de Joe Biden, que desde un mitin en Iowa lo acusó de fomentar las llamaradas del supremacismo blanco y el odio racial. «Tenemos un problema con esta creciente ola de supremacismo blanco en EE UU y tenemos un presidente que la alienta y envalentona», dijo. «Su propio director del FBI testificó ante el Congreso que los grupos de extrema derecha blanca, los nacionalistas blancos, representan la mayor amenaza para el terrorismo doméstico por motivos raciales. ¿Y qué ha hecho Trump? Ha vertido combustible sobre el fuego».

Todo esto mientras el periódico documentaba que en lo que llevamos de año el país ha sufrido ya 253 tiroteos de este tipo. Esto implica incidentes en los que al menos hayan fallecido por heridas de bala dos personas, sin contar el tirador. La cifra la ha compilado la revista «Time», que llega a los kioskos hoy con un solo titular, «SUFICIENTE» sobre un tapiz de nombres de ciudades. Todas y cada de las localidades que han vivido una de estas matanzas en 2019.

Reunión de alto nivel en México

Autoridades de alto nivel mexicanas y estadounidenses, incluido el FBI, se reunirán el 13 de agosto en Ciudad de México para abordar el tiroteo de El Paso (EE UU), en el que murieron 22 personas, ocho de ellas mexicanas. «Vemos esto como un paso relevante para la integración de investigación a cargo de la Fiscalía General de la República y para avanzar en la tipificación y, desde luego, en el proceso legal consiguiente de los hechos acaecidos en Texas», expuso el Gobierno de México, que estudia denunciar por terrorismo al asesino.