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Bruselas asume que la salida será traumática

Con o sin acuerdo con Londres, el Brexit castigará a las dos partes. Pero si éste fuera abrupto, podría costar dos millones de empleos en la UE y medio millón en Reino Unido

  • Jóvenes contrarios al Brexit entregan cajas con suministros médicos en Londres para protestar por los efectos de la salida de Europa / Ap
    Jóvenes contrarios al Brexit entregan cajas con suministros médicos en Londres para protestar por los efectos de la salida de Europa / Ap

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24 de agosto de 2018. 05:51h

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Paula Sendín.  24/8/2018

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Los temores de un «no acuerdo» sobre el Brexit eran patentes en Bruselas desde hace tiempo. Ahora se multiplican. Ante la incertidumbre sobre el progreso de las negociaciones con Londres en las últimas semanas, son cada vez más las voces que alertan en ambos lados del Canal de la Mancha sobre la posibilidad de una salida de los británicos sin acuerdo. En Reino Unido han saltado todas las alarmas, como quedó de manifiesto ayer con la publicación de las advertencias, pero llama la atención que, por el momento, este escenario no se contempla en la agenda de trabajo de la Unión Europea (UE). El Gobierno británico asesora a sus ciudadanos y sus empresas, pero para la Comisión Europea el riesgo sería no centrarse en trabajar para alcanzar un pacto.

Bruselas tiene muy claro que el Brexit provocará serios «trastornos», haya o no acuerdo, así que por ello ha insistido en continuar en la misma línea de trabajo. «Estamos trabajando de forma constructiva para llegar a un acuerdo, y mientras trabajamos en este sentido, también está claro que la retirada de Reino Unido va a provocar trastornos, independientemente de si hay un acuerdo o no, por lo que todos, y en particular los operadores económicos, deben estar preparados», advirtió ayer el portavoz adjunto del Ejecutivo comunitario, Alexander Winterstein.

Las autoridades comunitarias han insistido en que están preparadas para «todos los escenarios», pero por el momento no quieren hablar del abismo que supondría para ambas partes un Brexit sin acuerdo. Preguntado en la rueda de prensa diaria de la institución, Winterstein insistió en que «el objetivo es llegar a un pacto» y «limitar el daño de las repercusiones (del Brexit)». «En eso estamos centrando nuestras energías», aseveró el portavoz.

En estos mismos términos se expresó el jefe negociador de la UE para el Brexit, Michel Barnier, tras reunirse este martes con su homólogo británico, Dominique Raab: «Cuando caminas por la montaña hay que guardar fuerzas, tener cuidado con lo que hay a los lados y no perder de vista la cima. Ahora estamos en ese largo trayecto, no arriba». Para no perder de vista esa cima, los negociadores comunitario y británico acordaron acelerar las negociaciones y trabajar «sin pausa» hasta octubre. Lo que está claro para las dos partes es que el tiempo apremia, por lo que tendrán que mantener discusiones ininterrumpidas hasta octubre si quieren cumplir con el plazo para la ratificación del pacto previsto para la cumbre europea del 18 y 19 de octubre. Barnier ya insinuó que el diálogo podría extenderse unas semanas y apurar la fecha límite hasta principios de noviembre. De ser así, podría convocarse otra cumbre de emergencia para evitar una salida caótica del club comunitario, prevista para el 29 de marzo de 2019.

«Si ambas partes trabajan con esa ambición, ese pragmatismo y esa energía, estoy seguro de que podemos llegar a un acuerdo en octubre», dijo Raab ante los periodistas.

Pero parece que ese acuerdo no llegará, de momento. No hay ni un atisbo de acuerdo, lo que es «bastante malo», advierte a LA RAZÓN el jefe del centro de estudios europeos Open Europe en Bruselas, Pieter Cleppe. «Como resultado de esta falta de acuerdo, se pueden perder hasta dos millones de puestos de trabajo en la Unión Europea, y medio millón en Reino Unido. Proporcionalmente, la economía británica se vería más afectada, pero los dos saldrían perdiendo, y nadie quiere eso», añade.

Este experto también alerta de que la salida de los británicos del club comunitario podría reducir significativamente el PIB de algunos socios, no solo el de Reino Unido. Debido a la demora de las nuevas relaciones comerciales, «algunos países, por ejemplo, Bélgica, pueden reducir su PIB hasta un 2,2%».

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