Cameron se acerca a la clase obrera

El «premier» británico abandona el discurso catastrofista y recupera una medida de Thatcher para vender a precio reducido miles de pisos protegidos a sus inquilinos

El primer ministro británico, David Camero en Swindon, hoy
El primer ministro británico, David Camero en Swindon, hoy

El «premier» británico abandona el discurso catastrofista y recupera una medida de Thatcher para vender a precio reducido miles de pisos protegidos a sus inquilinos

El «premier» David Cameron presentó ayer a los conservadores como «el partido de los trabajadores» y se sacó de la chistera un plan para que aquellos que viven como inquilinos en pisos protegidos puedan adquirir su vivienda a un precio reducido. Si sale reelegido en las generales del próximo 7 de mayo, el «tory» se comprometió a ampliar los descuentos de hasta el 70 % que ya se aplican a los pisos gestionados por el Gobierno a aquellos que administran asociaciones privadas sin ánimo de lucro. Cerca de 1,3 millones de personas en Reino Unido se beneficiarían de la medida, que ofrecería un descuento máximo de 106.000 euros, o bien 142.000 euros en el caso de Londres. En definitiva, se trata de un auténtico «revival» del programa de «derecho a compra» con el que Margaret Thachter consiguió el apoyo de la clase media en la década de los 80. Y es que, al fin y al cabo, es este sector de la población repartido en las llamadas circunscripciones marginales quien decidirá el resultado de los comicios del próximo mes, los más reñidos de las últimas décadas.

En el distrito de «Finchley and Golders Green», por ejemplo, el mismo que fue representado en su día en Westminster por la Dama de Hierro, los «tories» y laboristas están de lo más igualados. El empate técnico en las encuestas se repite a nivel nacional, por lo que cada política cuenta. Y ayer era tan importante el contenido como la forma, porque cualquiera de los que vieron a Cameron presentando el manifiesto conservador se dieron cuenta de que su campaña ha pegado un giro de 180 grados.

Los consejos de Lynton Crosby, jefe de estrategia, han surtido efecto y, por primera vez, el «premier» dejó de centrarse exclusivamente en la economía y las supuestas deficiencias de Ed Miliband –al que ni nombró– para apostar por un mensaje mucho más optimista. «Si votan por los conservadores, garantizaremos una buena vida a su familia» fue una frase que se repitió al menos hasta en nueve ocasiones durante el discurso.

Aunque no quiso ahondar en el programa de recortes, sí matizó que en los últimos cinco años los «tories» «habían salvado al país de la ruina» y necesitaban otros cinco años más «para terminar el trabajo». Y es cierto que no hubo referencias a la oposición, aunque sí hubo algunos guiños para quienes quisiera entenderlos. Como, por ejemplo, el título del vídeo con el que empezó el acto, «The Note» (La Nota) en clara referencia a la ya célebre carta que dejó el anterior Gobierno laborista en la que simplemente ponía «no hay dinero».