Cumplió un plan sin emoción alguna

IAndreas Lubitz en la carrera Airportrun en Hamburgo, en septiembre de 2009.
IAndreas Lubitz en la carrera Airportrun en Hamburgo, en septiembre de 2009.

Las motivaciones de una persona para suicidarse pueden ser muy variadas, aunque subyace casi siempre un trastorno psicológico que hace que el afectado sienta una gran desesperanza y tenga dificultades para afrontar un evento vital estresante desencadenante y que le aboca a la búsqueda de la solución en el suicidio. El método de elección –en este caso, estrellar un avión– suele ser más un tema de disponibilidad y planificación. Por un lado, suele utilizar los recursos que tienen a su alcance, y por otro, idea un plan inspirado en sus circunstancias.

Dicho esto, es importante recordar que cuando una persona ha tomado la decisión de quitarse la vida, se produce un efecto que se conoce como «visión en túnel». Entonces, dejan de ver el entorno y a las personas que le rodean, concentrándose en sí mismos, en su malestar y en dirigirse hacia la solución encontrada. Perciben el suicidio como una salida, una respuesta a sus problemas. En general, el suicidio suele ser algo muy personal y no arrastra a más personas consigo, pero el hecho de que alguien se mate con 150 personas más va a estar en función de esta «visión en túnel» de la que hablaba y/o de un posible sentimiento de resentimiento, que busque perjudicar a alguien junto con su propia muerte.

Para entender cómo se puede mantener la calma e incluso estar relajado –con respiración normal– ante el momento en que va a estrellar el avión y morir, hay que recordar que la persona ha estado viviendo un gran conflicto interno personal, que le generaba gran angustia y ansiedad, y ve el suicidio como la solución a sus problemas. Se produce la paradoja de que las personas del entorno del suicida suelen referir que en los últimos días era cuando le habían visto mejor, incluso alegre. Esto es debido a dos causas: por un lado, intentan manipular el entorno para que no interfiera en su plan; y por otro, porque realmente se sienten mejor tras tomar una decisión y encontrar una liberación.

Cuando toman la decisión, generan en su mente un plan para llevarlo a cabo y quedan a la espera de la oportunidad para ponerlo en práctica. Así, cuando el comandante sale de la cabina es probable que el copiloto viera la oportunidad de implementar lo planeado. Entra en una sensación de relajación y paz consigo mismo y determinación. No experimenta emoción alguna.

No se puede determinar la conducta exacta que la persona va a realizar cuando se siente deprimido. Ahora bien, conocer si existen patologías o trastornos de base que puedan favorecer el desarrollo de este tipo de conductas sí es posible detectarlo, tanto con exámenes como con entrevistas psicológicas que generarán un perfil determinado. No obstante, las circunstancias de las personas cambian a lo largo de la vida por las vicisitudes diarias y, por tanto, no es suficiente pasar unos test en el momento de la selección. Es necesario que se revise, al igual que la salud física, la mental, para prever este tipo de riesgos. Normalmente, los facultativos de Medicina General no suelen poseer los conocimientos suficientes para detectar estos signos y síntomas de riesgo. Es por ello que la prevención primaria del riesgo suicida debería abordarse dentro del ámbito sanitario general, pues son los que tienen un primer acceso a las personas para poder derivarlas a los profesionales especializados, psiquiatras y psicólogos. Los instrumentos necesarios para detectar situaciones de crisis psicológicas existen y deberían ser utilizados con regularidad, así como la práctica de ejercicios para el manejo del estrés y la mejora de las capacidades para afrontarlo, como se hace en el área del ejercicio físico.