Política

EE UU enviará 275 soldados para proteger su embajada en Bagdad

Obama baraja ataques aéreos y «drones» para frenar al ISIS. Washington descarta cooperar militarmente con Teherán

Luchadores chiíes se organizan para combatir a los terroristas del ISIS, en Basora, al sureste de Bagdag
Luchadores chiíes se organizan para combatir a los terroristas del ISIS, en Basora, al sureste de Bagdag

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció el envío de alrededor de 275 soldados a Irak para proteger al personal estadounidense y su Embajada en Bagdad, ante el avance de los islamistas en el país árabe. «A partir del 15 de junio de 2014, alrededor de 275 miembros del personal de las Fuerzas Armadas estadounidenses están siendo desplegados en Irak para proporcionar apoyo y seguridad para el personal de Estados Unidos y la embajada estadounidense en Bagdad», dijo Obama en una carta enviada al Congreso con la que trató de acabar con las críticas que le llueven por su indecisión en actuar en la crisis iraquí.

Por la mañana, el jefe de Prensa de la Casa Blanca, Josh Earnest, tuvo que salir del paso para desmentir al secretario de Estado, John Kerry, en un programa matinal aseguró el domingo que «el plan de EE UU también incluiría cooperación militar con Irán y ataques de «drones» (aviones no tripulados con misiles). El jefe de la diplomacia estadounidense añadió que los insurgentes no tomarán Bagdad «en un futuro cercano. Pero cuando hay gente que asesina y provoca estas masacres, hay que pararlos desde el aire o desde donde sea».

Unas polémicas declaraciones que rápidamente activó las alarmas de la Casa Blanca, sobre todo, por el hecho de hablar de una colaboración con Irán, el eterno enemigo de Washington. El portavoz Earnest explicó rápidamente que «las conversaciones que puedan darse en el marco [de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní] no incluirán la coordinación militar» con Teherán. «No estamos interesados en ningún esfuerzo de coordinación militar con Irán», insistió. Lo que no significa que a puerta cerrada Teherán y Washington discutan la situación que atraviesa Irak.

El comentario sobre la asociación con Teherán puso en pie a los políticos republicanos, mientras los demócratas judíos se limitaron a ofrecer la callada por respuesta a la espera de que el presidente se pronunciase. En un comunicado, el senador John McCain, ex veterano de guerra, que encabeza las críticas del Partido Republicano al líder demócrata en materia de política internacional, destacó que «sería el mayor de los disparates asociarse con Teherán para abordar la situación en Irak. La realidad es que los intereses y objetivos de EE UU e Irán no se alinean en Irak. Una mayor intervención de Irán empeoraría la situación», indicó el republicano sobre las opciones que baraja Obama.

Poco después, también el Departamento de Defensa desmintió al jefe del Departamento de Estado. De esta forma, el portavoz del Pentágono, el almirante John Kirby, aclaró que «Estados Unidos está abierto a discusiones políticas con Irán, pero no a trazar una operación militar. No tenemos intención ni ningún plan de coordinar ninguna actividad militar con Irán». «Trabajamos con los iraquíes y estamos preparados para cualquier opción si el comandante en jefe [Obama] decidiera una acción militar», añadió Kirby.

En cambio, la posibilidad de utilizar «drones» se recibió en Washington prácticamente como la opción más lógica, a pesar de que el ala más liberal del Partido Demócrata preferiría que no estuviese sobre la mesa.