El Congreso de EE UU da luz verde a las rebajas fiscales de Trump

El Senado aún tiene que ratificar el que sería primer triunfo legislativo del presidente.

El Senado aún tiene que ratificar el que sería primer triunfo legislativo del presidente.

Donald Trump acudió ayer al Capitolio preparado para el primer triunfo legislativo de su mandato. La Cámara de Representante aprobó por la tarde su reforma fiscal por 227 votos a favor y 205 en contra. «Os quiero, vamos a votar», les dijo el presidente a los republicanos en su habitual lenguaje directo y claro. El plan incluye una rebaja del impuesto de sociedades del 35% al 20% y reducir de los siete actuales a cuatro los tramos impositivos.

Paul Ryan, presidente de la Cámara Baja, ha conseguido poner de acuerdo a las tres grandes tribus políticas del Partido Republicano: el Caucus de la Libertad (de extrema derecha), los republicanos conservadores y los moderados. Ryan consiguió dar un claro golpe de timón al desastre que supuso la presentación ante el Congreso de la reforma sanitaria con la que Trump pretendía anular la de su antecesor, el «Obamacare». Entonces, fueron las peleas internas dentro del GOP (siglas del Partido Republicano) las que boicotearon la ansiada reforma del presidente, ya que necesitaba los fondos que hubiesen quedado libres tras su anulación para lograr una considerable rebaja de impuestos. «Es más que una ley de impuestos. Demostrará que los republicanos pueden hacer cosas», reconoció ayer la legisladora Dennis Ross, miembro de alto rango de la Cámara de Representantes, después de que el «whip» (encargado de asegurar los votos), Steve Scalise confirmase que tenía todos los apoyos. Ningún demócrata había dado muestras de que estaba a bordo, pero Ryan tenía los votos.

La votación permitirá a la republicanos recuperar la atención en los próximos días sobre su agenda legislativa en una semana dominada por las acusaciones de abuso sexual a adolescentes de su candidato al Senado de Alabama, Roy Moore. Pese a ello, ayer Trump evitó programar una visita de los congresistas a la Casa Blanca, como hizo cuando la Cámara Baja aprobó la reforma sanitaria que después tumbó el Senado. El magnate no quiere volver a celebrar grandes victorias de forma prematura. Es cierto que los legisladores están más de acuerdo con esta propuesta de ley que con la de la anulación de la reforma sanitaria de Obama; aún debe ser aprobada en las próximas semanas en el Senado. Su versión solicita la anulación de la obligación, impuesta por Obama, a los contribuyentes de tener que contratar un seguro médico, y elimina las famosas deducciones de impuestos estatales y locales (SALT, por sus siglas en inglés) en California, Nueva York y Nueva Jersey.

Una vez aprobada la reforma en la Cámara de Representantes, todo dependerá del líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell. Si puede asegurar 51 apoyos, entonces será el turno de los negociadores del Congreso y el Senado para conciliar las dos leyes en el comité de conferencias. Una vez que este grupo esté de acuerdo, será cuando Trump pueda festejar su ansiada victoria. De momento, no hay planes para ninguna fiesta, ya que el senador Ron Johnson anunció antes de la votación su oposición a los planes de las dos cámaras. A su juicio, favorecen a las corporaciones por encima de los pequeños comerciantes. «Estos negocios son en realidad motores de innovación y creación de empleo, y no podemos darles la espalda. Desafortunadamente, ni la Cámara Baja ni el Senado proporcionan un tratamiento justo. Por eso, no apoyo ninguna de las dos versiones», explicó. Mientras, los senadores Susan Collins, que ya se ha enfrentado a Trump por la reforma sanitaria, y Bob Corker, que no oculta su desagrado por el presidente, manifestaron sus reservas. De momento, han indicado que esperarán a los debates antes de decidir su voto.