El desmoronamiento del clan de los Buteflika

El arresto del magnate Ali Haddad simboliza el final de una red clientelar conectada al palacio.

Buteflika con el líder palestino, Yaser Arafat
Buteflika con el líder palestino, Yaser Arafat

El arresto del magnate Ali Haddad simboliza el final de una red clientelar conectada al palacio.

Durante la noche del pasado sábado al domingo, trascendió la noticia de que un hombre cargado con 5.000 euros y dos pasaportes había sido arrestado por oficiales de aduana en el paso fronterizo de Um Teboul, que conecta Argelia con Túnez. Lejos de tratarse de un argelino ordinario, el detenido era ni más ni menos que Ali Haddad, un magnate del sector de la construcción y una de las figuras del país más cercanas al clan de los Buteflika.

Según algunos medios locales, citando fuentes de la defensa, Haddad habría sido trasladado ayer a primera hora de la mañana a la prisión de El Harrach, en Argel, donde estaría recluido a la espera de que se celebre su juicio, en el que se enfrenta a cargos de corrupción.

El arresto de Haddad, considerado una de las personas más ricas de Argelia, forma parte de una operación anticorrupción más amplia que ha afectado a una docena de grandes empresarios argelinos, entre los que figuran otros magnates muy cercanos al clan de los Buteflika, en especial a su hermano Said.

Por ahora, queda por ver si el procedimiento iniciado contra estos empresarios se va a ampliar a más personas que se han beneficiado en el pasado de sus estrechas relaciones con los Buteflika. Pero el hecho de que las detenciones hayan afectado ya a figuras tan importantes en Argelia ha levantado rumores sobre si la mano del Ejército se encuentra también detrás de esta operación, dada la guerra abierta que mantienen ambos clanes.

Durante años, varios magnates argelinos han actuado como uno de los principales sustentos del régimen del país, tejiendo una relación de conveniencia con los Buteflika y su entorno. Así, el régimen se ha encargado de beneficiar, proteger y conceder contratos millonarios a las compañías de estos empresarios, a cambio del apoyo sin fisuras de los magnates, que se han encargado de nutrir de dinero las distintas campañas electorales del ya ex presidente. En el centro de este entramado se encontraba la patronal FCE, presidida desde 2014 y hasta hace pocos días por el propio Haddad.

Para los argelinos, pasar cuentas con los empresarios que se han beneficiado durante largo tiempo de sus estrechas relaciones con la clase dirigente del país también ha sido una reclamación constante durante las movilizaciones. Pero ahora se considera turno de la justicia demostrar si tiene fuerza e independencia suficientes como para tirar adelante con estos procedimientos.