Política

Michael Cohen: «Trump me ordenó que hiciera esos pagos»

El exabogado del presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró hoy que aceptó colaborar con la justicia por estar «cansado de las mentiras» de su exjefe

Michael Cohen ha dicho que está cansado de las mentiras de Trump/Foto: Reuters
Michael Cohen ha dicho que está cansado de las mentiras de Trump/Foto: Reuters

El exabogado del presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró hoy que aceptó colaborar con la justicia por estar «cansado de las mentiras» de su exjefe.

Ayer, el ex abogado del presidente, Michael Cohen, condenado esta misma semana a 3 años de cárcel por fraude bancario y delitos electorales, acaba de reiterar ante las cámaras de la cadena ABC que en ningún momento actuó por su cuenta. [Donald Trump, su empleador] “Me ordenó que hiciera los pagos”, comentó, refiriéndose a los cientos de miles de dólares que se habrían destinado de los fondos electorales para tapar dos adulterios. “Me ordenó que me pusiera con estos asuntos”, añadió rotundo. Entonces, claro, le preguntaron si Trump estaba al tanto. Si sabía lo que iba a suceder y de dónde provenía el dinero. “Por supuesto”.

Sucede que Cohen tiene una nueva misión. Durante años dedicó lo mejor de sus días a proteger la reputación y los negocios de un jefe acostumbrado a jugarse fama y fortuna en los tribunales. Todo cambió cuando la fiscalía ordenó registrar su casa, su despacho profesional y su habitación de hotel. Había sospechas más que fundadas de que habría cometido múltiples delitos en el enésimo intento por establecer un perímetro de seguridad alrededor de su jefe. Uno al que idolatraba y al que mostró una lealtad tan feroz que en Nueva York lo apodaban Tom Hagen, por el célebre consejero de Vito Corleone en El padrino. Unas horas antes Trump se había despachado con ganas en Twitter. Negó que hubiera ordenado a Michael Cohen que vulnerase la ley. Insistió en que era “un abogado” y, como tal, “se supone que debe conocer la ley”.

Los abogados, abundaba, tienen una gran responsabilidad y un gran poder. Sobre todo si cometen un error que pueda acabar perjudicando a sus clientes. “Por eso se les paga tanto dinero”. Después de insistir en que todo caso estaríamos ante una falta, añadió que “Cohen es culpable de muchos cargos que no están relacionados conmigo, pero se declaró culpable de estos dos cargos relacionados con campaña, que no delito y de los cuales probablemente ni siquiera sea culpable incluso de manera civil. Simplemente aceptó esos cargos para avergonzar al presidente y reducir su condena”. Remataba exclamando que “¡Como abogado, Michael tiene una gran responsabilidad conmigo!”. El problema de Trump estriba en su incapacidad para mantener una explicación. Primero, hace meses, negó ninguna relación con la actriz porno y la modelo de Playboy.

También rechazó la hipótesis de que alguien de su entorno hubiera desviado fondos electorales para comprar su silencio. Luego de que Cohen cambiara su testimonio, especialmente después de que el FBI encontrara papeles y grabaciones que lo incriminaban, pasó a alegar que quizá alguien realizó los pagos. Pero ocupado como estaba, sus abogados no le habrían informado ni de los pormenores del caso ni de cómo pensaban pagar a Stormey Daniels y Karen McDougal. Pero la fiscalía de Manhattan no parece que esté muy convencida. Antes al contrario ha dejado por escrito que hubo alguien, situado por encima de Cohen, que coordinó y dirigió todo. Los lobos de la justicia le pisan los talones y, en su huida hacia delante, todavía tiene que conocer las conclusiones del fiscal especial Robert S. Mueller, que investiga el Rusiagate. No, el caso de Cohen no es el único que acecha al hombre en la Casa Blanca.